sábado, 31 de agosto de 2019

SE NEGOCIA CON PODER

SE NEGOCIA CON PODER
Jonatan Alzuru Aponte
Si uno lee las redes sociales, artículos de opinión y declaraciones, sobre lo acontece en Venezuela, haciendo un juego de ficción, que se desconoce cuál es la disputa política y se hace el esfuerzo por comprenderla; lo que saltaría a la vista es una guerra verbal, discursiva, en distintos tonos y estilos, de todos contra todos, asumiendo desde cada parcela que se tiene la verdad, que representan al país y que son inclusivos. Desde cada trinchera se formulan tácticas y estrategias disímiles o similares con exclusión del otro. Desde los líderes hasta el ciudadano de a pie que hacen vida en estos espacios. 
Lo terrible políticamente de ese paisaje es que, en esa trama, el déspota se difumina y aunque no acrecienta su poder, esa dinámica social, se transforma en una condición para mantenerse y aprovechar para incrementar su represión selectiva y, a su vez, trazar líneas de desestructuración de las pocas instituciones que débilmente sobreviven.  
Si no se atiende este asunto con la urgencia y la seriedad política necesaria (coherencia entre discurso y acción), para articular un movimiento de movimientos contra el opresor, cualquier acción será inútil. Peor aún, si se acuerda con el opresor una solución electoral, sin resolver la unidad dentro de la diversidad, con acuerdos mínimos en tácticas y estrategias, entre los principales interlocutores, así como partidos y movimientos sociales, aunque el apoyo popular del déspota sea mínimo, tendrá una condición favorable para perpetuarse y, peor aún, con embadurnamiento de legitimidad.  
La responsabilidad que el déspota continúe en el poder y avance en sus propósitos no reside, exclusivamente, en su apoyo internacional de Rusia y China, ni en los cagatintas  que habitan en el país y en América Latina, ni en las mafias con charretera que lo asisten, sino en gran medida por la ausencia de una política de confrontación articulada entre los diversos y opuestos actores que dirigen los distintos fragmentos sociales en los que se ha convertido la oposición venezolana, aunado a la desmedida lógica de atacarse  unos y otros, hasta intentar que desaparezcan de la escena pública. 
La tragedia es una ausencia de voluntad de poder. Quien desea el poder, en el sentido más instrumental y más egoísta, utiliza los mejores medios para alcanzar su fin. Y el mejor medio para liberarnos de la opresión y asumir el poder en Venezuela, pasa por tener un discurso, una táctica y una estrategia coherente (discurso, toma de decisiones y acciones) que coaccione por la buena práctica hasta quien disiente de la política que se impulsa. Condición para articular a todos (dígase los que consideran ilegítimo, ilegal y despótico a quienes ejercen el poder) en una dirección para lograr el objetivo.
Quienes piensan que tomar decisiones en instituciones, en partidos o en movimientos sociales o políticos, en el contexto venezolano (migajas), es preservar cuotas de poder, carece de pericia, experiencia y teoría, a propósito de qué tratan los ejercicios del poder. Es un súbdito. Quien desconozca la capacidad que ha tenido el régimen despótico para manejar acertadamente las coyunturas y las confrontaciones políticas, hasta ahora, carece de sentido de realidad y, por lo tanto, es incapaz de autoevaluarse, rectificar y buscar solidez en las acciones que conduzca al derrocamiento del despotismo.
Quienes, siendo dirigentes, consideran que el problema de nuestra debacle como movimiento contra el despotismo es causado por quienes opinan en las redes, evaden la responsabilidad de la dirección política y lo peor, ignoran un asunto básico del ejercicio político: la acción y el discurso consistente que la explica dado por quien la propone. Los líderes, lo son, porque su palabra genera acciones. Las acciones y no el discurso es lo que configura la práctica política, dígase, su eficacia o no.
Creer que se está en la misma situación que enero, febrero o marzo, con respecto a la lucha contra el despotismo, es cegarse. El despotismo ha logrado legitimarse como interlocutor válido, internacionalmente. De forma simultánea, desestructuró en la práctica a la Asamblea Nacional, a través de la prisión y el exilio. Y genera situaciones particulares para que se desvíe el centro de atención, de atacarlos para derrocarlos a defender particularidades, como es el caso de las universidades.  Si no se defienden se pierden y si se coloca toda la energía en ese asunto, se desvía el foco.
Golpear al régimen es transformar eso particular, las universidades, en una bandera para el objetivo central, el desplazamiento del poder.  Es una acción (defender y avanzar en la re-institucionalidad universitaria) que, si el liderazgo la evalúa, podría ser un extraordinario detonante para incrementar acciones de calles tratando de alcanzar objetivos concretos.
El mejor momento para sentarse a negociar la salida con un déspota es cuando está débil, porque es el momento para incrementar los costos para ellos y disminuir sus beneficios hasta hacerlo insignificante; se negocia cuando se tiene poder de acción con eficacia y eficiencia. Pero eso supone acrecentar la confrontación interna contra el déspota y, para ello, la condición sine qua non, es la consolidación de un acuerdo mínimo de tácticas y estrategia entre la dirigencia (opuesta y diversa) para impulsar un movimiento de movimientos.  De lo contrario, seguiremos hundiéndonos en un fango construido por el despotismo y alimentado por nosotros mismos.



sábado, 18 de mayo de 2019

¿APOYO O NO APOYO A GUAIDÓ? ¡POR FAVOR!


¿APOYO O NO APOYO A GUAIDÓ? ¡POR FAVOR!
Jonatan Alzuru Aponte
Escribir sobre las decisiones políticas de la oposición en la situación actual, supone una gran responsabilidad, sobre todo porque resulta fácil opinar cuando no se está en las tomas de decisiones o cuando los ciudadanos carecemos de información por parte de los decisores. Sin embargo, las decisiones de nuestro liderazgo nos implican a todos, para bien o para mal; razón es suficiente para elevar una opinión. Las decisiones son asunto público y estamos en una coyuntura crucial.
1.- El 30 de abril fue una inflexión en una ruta. El problema sustancial no residió en una decisión errada dentro de un camino. Tampoco residió en las jugadas o malas jugadas de los militares que comparten el gobierno despótico. Tampoco residió en la cobardía o valentía de quienes dirigieron la acción. Tampoco el problema residió en el fracaso de una forma de lucha dentro de una estrategia general. ¡No!
El problema fue un cambio en la estrategia. La Asamblea Nacional dirigida por su presidente legítimo Juan Guaidó, desde enero plantearon un movimiento civil que fuese respaldado por los militares. Lo que se planteó el 30 de abril fue un movimiento militar que fuese respaldado por los civiles. El orden de los factores si altera el producto. Además, mediáticamente, lo que se vio, en los primeros minutos, no fue una acción de la Asamblea Nacional sino de un partido político que luego fue respaldado por los diversos partidos políticos de la Asamblea Nacional.
El hecho es que se resquebrajó la confianza en el liderazgo de la Asamblea Nacional que se evidencia en la falta de respaldo de la población a las concentraciones y marchas; eso permitió, además, que el régimen aprovechara la situación para maximizar su represión, sin guardar ningún tipo de forma.
Sin embargo, la liberación de un preso político y que el director de uno de los principales aparatos de la represión del déspota desertara, es sin duda alguna, un hecho positivo en la lucha contra el despotismo. Tal vez, demasiado costo para el beneficio.
Lo cierto es que la acción realizada para el sector que considera que los militares venezolanos, deben resolver el conflicto fue agotada.
2.- Frente al escenario anterior, de forma rápida, un grupo de intelectuales y dirigentes, manifestaron su opinión y se desvincularon de la ruta trazada por la Asamblea Nacional, asumiendo que la institución buscaba, exclusivamente una salida violenta.
3.- Se inicia un diálogo en Noruega, país por excelencia, mediador de grandes conflictos, como el de Israel y Palestina (1992-1993). Y la representación de la Asamblea Nacional es muy clara, es su segundo vicepresidente, el compañero de generación de Guaidó, Stalin González. Lo que significa que aquellos que se distanciaron de Guaidó, por su acción del 30 de abril, deberían celebrar esta nueva toma de decisión; pero también todos aquellos que han sostenido que la Asamblea Nacional eran unos títeres del imperialismo yanqui; esos deberían tener la valentía y con la misma fuerza apoyar ese diálogo, porque sería la única manera de materializar una salida electoral pacífica o el cese a la usurpación. Nada garantiza el éxito de esa acción, también podría fracasar.
4.-Pero -lean bien el pero- estimados lectores… de los hechos relatados, lo único que los venezolanos podríamos concluir es que la Asamblea Nacional presidida por Guaidó está agotando literalmente todas las posibles alternativas políticas que existen en la mesa de la opinión pública entre los venezolanos, para una salida de los venezolanos.
Entonces, usted podrá estar en contra de unas decisiones y a favor de otras… lo que jamás podrá afirmar es que la Asamblea no está explorando todas las alternativas que como pueblo frente al despotismo se pueden realizar.
¿Cómo no respaldar a nuestra Asamblea Nacional?
No es un asunto de apoyar a un caudillo, tampoco al muchachito pobre educado por la oligarquía; tampoco es apoyar a Voluntad Popular, ni a la derecha…  como tampoco se trata de apoyar a los vendidos, a los izquierdistas que quieren mantener al régimen, a los social demócratas sin palabras y corruptos…  No seamos un pueblo estúpido para dirimir el presente de una manera tan ramplona.   
¿Nuestros dirigentes han cometidos errores? sí… Hay grupos que se han aprovechado, sí… Es difícil que una experiencia de lucha contra un régimen despótico no se cometan serios errores, que no existan traidores y aprovechadores; eso forma parte de lo real… También es verdad que han tenido aciertos… pero ni por los errores ni por los aciertos debemos apoyar a la actual Asamblea Nacional… ¿Dije bien? Ni por errores ni por aciertos, ni por buenos ni por malos. Debemos apoyarla porque están indagando en todas las vías posibles para la salida del despotismo.
Debemos apoyarla porque es el único espacio institucional donde están representadas la gama ideológica del espectro político venezolano; pero sobre todo por un pensamiento táctico y estratégico -( a quién esta más allá de la izquierda y la derecha, que no tiene simpatía por ningún partido político de oposición… te doy razones para apoyar a la Asamblea Nacional…)-. 
Deben apoyar a la Asamblea Nacional, incluso, aquellos que sostienen que lo único que debe hacer Guaidó es llamar a Trump para que intervenga… ¡Idiota! Si esa es tu vía de solución, hoy debes apoyar a la Asamblea Nacional y sus decisiones y quedarte calladito… porque es la institución reconocida por los países aliados contra el régimen despótico. ¿Acaso a ti, desde tu biblioteca o desde tu cabina de radio, te tomarán en cuenta? ¿Puedes llamar a cualquier presidente de los 50 países que reconocen a Guaidó y a la Asamblea Nacional, para que intervengan?
¿Quién en el mundo reconoce a los sabios intelectuales, a los viejos políticos sin partidos… a los gritones de internet, a los grupitos de partidos políticos sin representación en la asamblea nacional?  Y la salida política en Venezuela, para bien o para mal, está enmarcada en un escenario internacional. Esa es una realidad que ni queriendo la podemos modificar. Y la única voz reconocida internacionalmente es la de nuestra Asamblea Nacional. No seas idiota…
Es la hora de apoyar a la Asamblea Nacional, sin guabineo ni medias tintas. Lo otro es hundirnos con la bota de un idiota déspota en el cuello… Pero la responsabilidad sería de nosotros mismo. ¡Por favor!













viernes, 3 de mayo de 2019

¿El papel de brujo? Sentido común


¿El papel de brujo? Sentido común
Jonatan Alzuru Aponte

Yo no tengo criterio para evaluar si los sucesos del martes fortalecieron o no a la oposición; tampoco tengo criterio para saber si ayuda o no a la salida de Maduro y sobre todo de qué forma se plantea esa salida…  El sentido común y por declaraciones de algunos factores de la alianza, del frente amplio, al parecer lo sorprendió esa acción... el sentido común dice que podemos sorprender al enemigo, pero jamás a tu aliado, me refiero a la dirigencia política… … tampoco tengo criterio para opinar sobre esa caja negra llamada Fuerzas Armadas… Lo fáctico es que no están con el pueblo, puesto que, si estuvieran con nosotros, el déspota ya estuviera lejos de Venezuela.

Lo que me llama poderosamente la atención es que, en el discurso de Leopoldo López, explicando los acontecimientos, habla de cese a la usurpación y elecciones libres; y afirma que no se quiere un gobierno de facto…  No sé si llama a la etapa de la transición gobierno de facto o a qué se refiere… pero es curioso esa aclaratoria que realiza… ¿Sería un descuido? ¿A quién le querrá aclarar eso? ... No lo sé…

Lo que sé es que ese discurso coincide con el de los familiares del ministro de la defensa de Padrino López que circula por las redes, donde le piden que se ponga del lado del pueblo… en ese discurso hablan de cese a la usurpación y elecciones libres…Eliminan, el gobierno de transición… ¿Olvido?...  No ´sé qué sucede… pero las sorpresas, sin explicación al ciudadano común, no de tácticas ni de formas de lucha y menos del chisme de quién habla con cuál general y quién no… eso ni quita ni pone… ese es divertimento para ignorantes…   y siempre es pote de humo del lado que sea quien lo diga...

… Pero la estrategia general, la ruta… si cambió la ruta… y tras bastidores se está planteando cese a la usurpación y elecciones sin transición… como mínimo deberían explicarnos…  Tampoco tengo criterio para evaluar si eso es mejor o peor…  porque cuando no es pública la estrategia todo queda a la simple especulación… Y la verdad, me desagrada el papel de brujo…

jueves, 11 de abril de 2019

GRÍNGOLAS POLÍTICAS O EL CAUDILLISMO INTERIOR


GRÍNGOLAS POLÍTICAS O EL CAUDILLISMO INTERIOR:
Jonatan Alzuru Aponte

Así expresan las críticas algunos opositores al déspota:
a.- Desde el lado de quienes se auto perciben de derecha o centro derecha:
-          Sabes que Guaidó parece que se está poniendo del lado del chavismo, porque está con diputados muy light, permanentemente, y dio una rueda de prensa con dirigentes que están detrás del diálogo con el gobierno como lo son Capriles, Rosales y Falcón.
-          Sabes que Guaidó, parece que desea hacer una política de largo aliento, negociar con el déspota, quizás influenciado por los chavistas o por los opositores que le han hecho el juego al gobierno porque no se decide a promover la intervención militar… y está pasando demasiado tiempo.
b.- Desde el lado de quienes se auto perciben de izquierda o centro izquierda
-          Sabes que Guaidó es manejado por el imperialismo. Hace lo que dice Trump y sus aliados de Colombia, Brasil y Chile.  Lo que desea es una invasión norteamericana en nuestro territorio.  Por eso celebra en su twitter cuando el imperio y sus aliados presionan a Maduro.
-          Sabes que Guaidó tiene una política inmediatista. Desea resolver todo a corto plazo y esto lleva tiempo, lo hemos dicho. Porque esa política tratando de forzar todo y hacerlo de inmediato nos conducirá a una guerra civil como ha sucedido en otros países como Siria.
Lo que comparten ambas posturas:
1.- El análisis político fundado en la persona.  Propio de las costumbres, de la práctica política en el devenir de nuestra historia, desde el siglo XIX hasta el XXI, el caudillismo.  El caudillo es quien decide todo. Cuando decide en función de mi mirada, lo celebro. Cuando decide en contra de lo que pienso, lo maldigo. El responsable para bien o para mal de la conducción política es el caudillo. Por lo tanto, no se analiza la política que impulsan las instituciones ni los movimientos sociales ni los partidos políticos; sino la persona, esa quien encarna una voluntad política o la vocería institucional.
Aunque tanto unos como otros, sostengan que la lógica caudillista es una fatalidad. El principal enemigo, de tales críticos, lo tienen en su cuerpo.
2.-  El análisis político en función de sus deseos, de sus miradas políticas, sin atención a la coherencia entre el discurso y la práctica de los otros. No importa lo que diga y haga a quien crítico, porque desde la verdad de mi posición siempre tengo la razón.
Aunque ambas posturas sostengan que son demócratas y, por lo tanto, apuestan a la diversidad de perspectivas y a la construcción política estableciendo acuerdos entre diversos y opuestos actores sociales, como es la vida ordinaria en un país democrático.
El principal enemigo, de tales críticos, lo tienen en su cuerpo. El caudillo está en su ojo y en su estilo de abordar el mundo.
3.- Un pensamiento dogmático de la práctica política. No se atiende a las circunstancias, contingencias que surjan en lo real, ni a partir de la manera cómo se mueve el déspota o los actores internacionales, sino que el caudillo debe actuar en función del deber ser que cada quien tiene en su mente y desde su trinchera, bien sea la izquierda o la derecha.
Aunque ambas posturas sostengan que el asunto de la política depende de las circunstancias. El principal enemigo, de tales críticos, lo tienen en su cuerpo. El dogmatismo caudillista les impide ver.
4.- Carencia de un sentido táctico y estratégico para determinar quién es el enemigo principal y cómo aportar para confrontarlo, sin renunciar a su mirada ni a la tradición de pensamiento que se compartan. Tiene una suela en el oído para escuchar al que piensa diferente, pero que desea aliarse, aunque sea circunstancialmente.
Tal carencia los conduce a una permanente contradicción: invitando a la unidad de las comunidades y de partidos políticos (porque se sabe que sin ella es imposible salir del déspota), pero en la práctica discursiva generando fracturas en el movimiento opositor. Esto es lo peor, porque sus críticas no producen rectificaciones para avanzar, sino descalificaciones para retroceder; sus palabras dividen. Y ése es el mayor éxito para el déspota, porque divide y vencerás. Tal asunto ha sido una de las barajas que siempre le ha dado resultado al despotismo, sin mayor esfuerzo.
De allí que la manera y forma cómo hacer que la crítica se transforme en un aporte, no es un asunto menor ni solo del receptor, sino de la manera, la forma, el cómo y con qué estilo la realiza quien la hace.
Lo que propuso la asamblea nacional, coincidiendo con el Frente Amplio Venezuela Libre, desde enero:
1.- Guaidó encarna una política que impulsa una institución que consideramos legítima, la Asamblea Nacional.  Allí hay diputados desde derecha, centro derecha, centro izquierda e incluso hasta izquierda radical, como ex tupamaros. Es la Asamblea quien designa las vocerías de sus diputados a propósito de las toma de decisiones.
2.- Desde el inicio, Guaidó expresó cuál era el acuerdo de la Asamblea y qué impulsarían: Se trata de construir una unidad, no torcer manos sino estrecharlas, fue la imagen que utilizó, para reflejar cuál era la voluntad política.  Invitando, incluso, al chavismo; no solo a sus bases sino a su dirigencia. Por lo tanto, si se invitó al chavismo; es muchísimo más acertado trabajar articulado con todos aquellos miembros y dirigentes, con aciertos y desaciertos, que han tenido un liderazgo en la oposición.
3.-  Una política de internacionalización del conflicto venezolano para generar mayor presión. Para lograr ese objetivo, los países que tienen influencia mundial se transformaron en grandes aliados. No depende de la Asamblea Nacional, ni de ningún venezolano, la manera y forma cómo se expresan los aliados. Lo que nos interesa como venezolanos es que los aliados se articulen en distintas instancias para generar mayor presión.
4.- Desde el 23 de enero se planteó una ruta. Nunca se planteó la velocidad en la que se transitaría ni rápido, ni lento, ni inmediato ni mediato.
En función de lo anterior: ¿será posible repensarnos, para maximizar nuestras acciones individuales y colectivas con el objetivo de lograr el cese a la usurpación?
Finalmente, una cita que resume la postura política de la Asamblea Nacional desde que fue presentada al país por su Presidente Juan Guaidó:
“Los venezolanos no nos prestamos para ningún falso diálogo, no para nuevos zapateros. Hemos trazado muy claramente la ruta. Quien quiera colaborar con el cese a la usurpación, el gobierno de transición y las elecciones libres, bienvenido. Pero falsos diálogos, nunca más” (Presidente Juan Guaidó, 10-04-19)


martes, 2 de abril de 2019

DESOBEDIENCIA CIVIL MASIVA Y POPULAR


DESOBEDIENCIA CIVIL MASIVA Y POPULAR
 Jonatan Alzuru Aponte
El enemigo del pueblo venezolano es el déspota quien utiliza los servicios públicos como una forma de lucha contra el pueblo. Su objetivo es transformar la vida ordinaria, la vida cotidiana, de todos los venezolanos, en un ambiente donde la mayor inversión de tiempo psíquico, físico es cómo sobrevivir.  Simultáneamente, utilizan su estructura jurídica para aplastar, aterrorizar e intimidar; articulados a sus grupos violentos que los usan en los momentos claves, para reprimir, el clamor del pueblo.  Aunado a un aparato de propaganda nacional e internacional donde definen el conflicto entre izquierdas y derechas.  Ese ha sido el esquema de trabajo.  Es su disco rayado que ha sido efectivo durante tantos años. Es hora de quebrarle el disco. El pueblo espontáneamente lo está haciendo.  
Le han servido como aliento, como aliados, a la lógica despótica, en estos meses, todos aquellos políticos e intelectuales diciéndose demócratas que, en vez de sumarse a la lucha contra el despotismo, quien es el enemigo principal, se han dedicado a una política sistemática de críticas a la Asamblea Nacional.  Minando y desgastando la fuerza política que se necesita para enfrentar a un poder despótico con apoyo internacional en el suelo venezolano; tanto del imperio ruso como de los cubanos, entre otros.  Ha sido corrosiva esa postura idiota criticando asuntos futuros, mientras el despotismo en el presente, usa su fuerza para torcer la voluntad de nuestras comunidades y esclavizarnos. Es hora que dejen el papel de tontos útiles y se sumen a la lucha de nuestro pueblo que cada día está saliendo a protestar, porque no soporta el holocausto.
En este momento nuestra Asamblea Nacional, jerarquizó el sufrimiento del pueblo por encima de la forma de lucha con relación a la ayuda humanitaria. ¿Cómo criticar esa decisión? Quién puede cuantificar el dolor de una madre que en sus manos muere su hijo sin medicinas o alimentos; en qué estadística se refleja la tristeza de unos ancianos que no tienen qué comer, ni qué beber. Considerando tales asuntos, la ayuda se logrará, aparentemente, sin poner en jaque al despotismo.  
Desde la perspectiva estrictamente política, esa acción le da un respiro al despotismo. Pero entendemos la decisión humanitaria de la Asamblea Nacional. Ahora bien, es una necesidad perentoria que se generen nuevas formas de luchas que se coloque en jaque al poder despótico, las comunidades de nuestros barrios están saliendo, resistiendo.  Pero se necesita una dirección de la protesta con horizonte de desobediencia masiva.
Sabemos que tenemos fuerza, sabemos que el pueblo responderá como ha respondido (para eso han sido las marchas y las asambleas) y está respondiendo, enfrentando a los aparatos represivos del estado. Pero para lograr el cese a la usurpación es necesario poner contra las cuerdas al régimen. Hay que maximizar la presión. Hay que desobedecer masivamente.
La desobediencia masiva es una acción urgente, porque el despotismo está utilizando todo su instrumental para atacar a la Asamblea Nacional y, simultáneamente al pueblo. Articula restricciones de servicios (agua, luz, gas) con represión de los colectivos, uso despótico de la ley y propaganda masiva y sistemática, para ocultar la realidad y colocar todo en clave de izquierda y derecha… Hay que quebrar su disco rayado. Es la hora de la desobediencia civil.
El Presidente Guaidó ha mostrado una gran tranquilidad al no ser reactivo frente a los golpes del despotismo y es valorable; su serenidad es vital para la conducción de la desobediencia civil.  Insisto es vital, urgente, acciones de desobediencia masiva que coloque en jaque al poder y se logre avanzar.  Olfatear esto es sustancial… el tiempo se transforma en un asunto clave para decidir, esta acción.  No podemos dejar que el déspota salga de la presión. Y no es suficiente presión manifestaciones de calle; hay que desobedecer órdenes, leyes, normas, reglamentos, de forma organizada, pacífica y todos unidos.
Hay que hacerle un llamado a todos esos dirigentes y organizaciones demócratas que con sus posturas han trabajado para el despotismo, por la razón que sea, para que se unan en esta etapa, que se una a la jornada de desobediencia masiva contra el déspota.
Hay que hacer un llamado para que se trabaje al interior de las Fuerzas Armadas quienes son el pilar del despotismo, para que se unan, para que fracturen esa fuerza, que dejen el miedo y la sumisión. Con la unidad de todos sin exclusión, sobre todo de la dirigencia (porque el pueblo claramente está unido), es que podremos dar una jornada histórica de desobediencia civil que libere a nuestro pueblo del despotismo.
Unidad, Desobediencia Civil y Libertad.


martes, 26 de marzo de 2019

CONSIDERACIONES POLÍTICAS EN 6 PUNTOS.


CONSIDERACIONES POLÍTICAS EN 6 PUNTOS.
Jonatan Alzuru Aponte

1.- Intervención del imperialismo ruso en Venezuela

Invitamos a todos los intelectuales, líderes, organizaciones sociales y políticas a condenar la presencia militar rusa en Venezuela. Pero, sobre todo, a quienes han estado preocupado por el apoyo internacional que ha tenido la Asamblea Nacional para la defensa de la libertad en Venezuela; sobre todo quienes sostienen que la lucha es de los venezolanos exclusivamente, pues es el momento que alcen su voz nacional e internacionalmente y condenen al imperialismo ruso. La presencia de esos militares no es en futuro. Es el presente. Les invito a condenar en presente.

2.- Guaidó y la intervención norteamericana.  

A todas aquellas minorías, bien sean dirigentes de partidos, representantes de organizaciones civiles o intelectuales que disienten del Presidente Juan Guaidó, pero que consideran que el déspota que reside en Miraflores es ilegítimo, les recuerdo un asunto obvio. Que olvidan, pretenden olvidar o no se sabe por qué opinan sin fundamentos.
El Presidente Guaidó es un voto dentro de la Asamblea Nacional. No está facultado para tomar la decisión de la intervención militar en Venezuela. La facultad para autorizar la presencia de militares extranjeros en el suelo venezolano es una decisión legislativa.
Por lo tanto, supone una discusión, un acuerdo o por votación mayoritaria entre las fuerzas políticas desde la más light como Avanzada Progresista hasta la más dura como Vente Venezuela. De allí que es absurdo y sin fundamento afirmar que la política que conduce a la intervención, al inmediatismo, a la guerra, es una construcción de Juan Guaidó.

3.- Visibilidad Internacional del Conflicto Venezolano

Dos logros internacionales se han tenido en los días recientes. Logros para todos aquellos que, independientemente, de su posición política y de la manera cómo plantean la resolución del conflicto en Venezuela, pero que consideran que quien tiene el poder de las armas es ilegítimo y gobierna de forma despótica, son los siguientes:
a.- Suspensión de la reunión anual del Banco Interamericano de Desarrollo, porque China no reconoció al representante de Guaidó. Insisto, aunque usted no comparta con Guaidó, si está en contra del déspota debería celebrar esa acción de nuestros aliados internacionales.
b.- El pronunciamiento de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, donde denuncia las situaciones de violación de los derechos humanos en Venezuela. Independiente de su posición con respecto a Guaidó, debería celebrar ese logro internacional, porque visibiliza, de manera formal, internacionalmente lo que sufrimos los venezolanos. Obviamente, lo celebra quien se opone al déspota; más allá que no comparta la política que desarrolla la Asamblea Nacional.

4.- Acción despótica y la organización para la libertad de Venezuela

En los días reciente el despotismo sigue actuando de forma grotesca, sin apego a ninguna ley, entre otros acontecimientos, por ejemplo:
a.- La condena a la jueza María Lourdes Afiuni, por corrupción espiritual.
b.- Detención arbitraria de Roberto Marrero, jefe del despacho de Juan Guaidó.
c.- Suspender los pagos a los profesores universitarios del país, hasta tanto formalmente no reconozcan la autoridad de legítima y legal del déspota.
d.- El allanamiento a la vivienda materna de la diputada “Kelly” (chavista, ex tupamaro, quien apoya a Juan Guaidó) del Movimiento por la Democracia y la Inclusión y su persecución.
e.- Corte nacional de la luz como forma de represión social.
Sin embargo, la política de la Asamblea Nacional cuyo vocero es el Presidente Juan Guaidó no ha sido reactiva, ni desesperada ni inmediatista y mucho menos tremendista. El Presidente Guaidó sigue de gira en el país organizando una forma de lucha que implicará una marcha nacional a Miraflores. El despotismo no lo ha podido desencajar hasta el momento, para todos los que apoyamos el Frente Amplio, a la Asamblea Nacional, debemos celebrar esa postura porque indica que estamos organizando desde nuestra perspectiva la forma de lucha, pacífica, constitucional, organizando desde las bases a nuestro pueblo para confrontar al despotismo.

5.- El tiempo de la estrategia de la Asamblea Nacional

Contra aquellos pájaros de mal agüero que sostienen que se planteó una política inmediatista y que, por lo tanto, no se avanza. Que estamos estancados o peor aún que retrocedemos. Le contraragumentaría lo siguiente:
El 1,2 y 3, dígase, cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres es una ruta, nunca se ha establecido tiempo de ninguno de sus momentos. La ruta es la estrategia general para confrontar al déspota y retornar a la libertad democrática.
En términos de tácticas y formas de lucha, la única que no se logró fue el de la ayuda humanitaria y el presidente Guaidó reconoció, en el mismo instante que desobedeció al déspota y a su decisión de no dejarlo entrar, en ese mismo momento, reconoció que no se había logrado. Que no se haya logrado esa forma de lucha tiene un costo inmenso para los más pobres, para los más vulnerables que quedaron sin medicinas y sin alimentos.
Las otras formas han tenido éxito hasta el momento, cabildos, marchas, toma de calles.

6.- A propósito del chavismo disidente del PSUV.

En el ámbito de la política no solo el asunto es de ideas, sino de la fuerza para impulsarlas. Elias Jaua, dirigente del PSUV, quien disiente, aparentemente del déspota, ha venido planteando alternativas para la salida de la crisis que generaron en el país… si tiene fuerza dentro de su organización, antes de plantearle una salida al país, me pregunto. ¿Por qué no le divide el partido al déspota?
Si el chavismo civil tiene fuerza, más allá de esas opiniones individuales, y están confrontados contra el déspota. Su práctica política cónsona en el momento actual es dividirle el partido y dejar en el PSUV estrictamente a la camarilla despótica con los militares. 
Ésa sería una demostración de fuerza política y, entonces, se transformarían en interlocutores importantes para que cese la usurpación. De lo contrario, son vagabundos de ideas o pescadores en ríos revueltos o jugadores encubiertos del déspota. La práctica dice del sujeto que habla, a quién representa y cómo lo representa.  ¿Cuál es su fuerza política dentro del chavismo? La forma de demostrarlo es dejando desnudo al déspota.

jueves, 21 de marzo de 2019

LAS PREGUNTAS A CLAUDIO Y A EDUARDO


LAS PREGUNTAS A CLAUDIO Y A EDUARDO
Jonatan Alzuru Aponte

Claudio Fermín y Eduardo Fernández, formaron parte de la generación de relevo del bipartidismo del siglo XX en Venezuela. Ambos comparten historias similares.  Fueron, en su momento, candidatos presidenciales que representaban, cada uno en sus organizaciones, el cambio político. Ninguno alcanzó sus metas y ambos fueron partícipes, junto a su generación, del hundimiento político de sus organizaciones. Corresponsables del abismo entre la práctica política -de Acción Democrática y COPEI- y la sociedad venezolana. Ahora en su vejez, en su madurez política, han realizado sendas críticas al movimiento político que lidera Guaidó para la liberación de Venezuela.

Considero que el asunto está mal planteado. No se trata en primer lugar que nos digan a los venezolanos de a pie, las fallas, los errores, los desaciertos, en el trecho que ha comandado la Asamblea Nacional en la confrontación contra el despotismo. Las evaluaciones dependen del lugar desde dónde se interpreta lo real; desde dónde se construyen los criterios para la construcción de los juicios.

La pregunta fundante es desde dónde hablan ese par de ancianos. Valga una aclaratoria: La ancianidad no es una virtud en sí misma. La ancianidad es una virtud cuando el sujeto ha adquirido en el transcurrir del tiempo experiencia. La experiencia es un saber práctico que adquieren aquellos que continuamente se evalúan a sí mismo y aprenden de sus errores. Por eso la muerte de un anciano venerable es, en algunas comunidades, tan terrible como la pérdida de millones de libros. Pero no siempre es así.  Se puede ser anciano y vivir como un adolescente cuya fantasía es constitutiva de sus deseos.

Algunas preguntas para Claudio y a Eduardo con la finalidad de conocer desde dónde hablan serían: ¿Cómo evalúan al déspota? ¿Lo consideran déspota o lo consideran legal y legítimo? ¿Cómo evalúan sus prácticas para decidir? ¿Consideran que la fuerza del déspota reside en la representación popular? ¿Qué papel le asignan al aparato militar? ¿Cómo evalúan el diálogo que culminó con el exilio de Julio Borges y el asesinato de Fernando Albán? ¿Cómo evalúan las elecciones del 2018? ¿Cómo evalúan el diálogo donde participó el Vaticano? ¿Qué opinan de las descalificaciones e insultos que le hizo el gorila de Cabello al Cardenal Pietro Parolin en esa oportunidad? ¿Qué papel le asignan a Cuba y a Rusia dentro del ejercicio de poder de quienes dirigen Venezuela? ¿Cómo evalúan a la Asamblea Dictatorial Constituyente? ¿Es legal? ¿Es legítima? ¿Consideran que en Venezuela existe separación de poderes?; ¿Cómo evalúan las decisiones del poder con relación a los servicios públicos?  Y, tal vez, otras… ¿Cómo jerarquizan la situación venezolana como un problema político o jurídico? ¿Cómo un pueblo, desarmado (porque hasta ahora la oposición no tiene un aparato armado), puede enfrentar al poder?; tal vez una previa a esa: ¿Es legal y es legítimo que un pueblo enfrente al poder del estado? ¿Cómo lo hace?  Solo conociendo las respuestas de nuestros ancianos sobre esos y otros asuntos, es que podríamos pasar a una segunda fase, la discusión sobre las formas de lucha; donde el voto, el sufragio puede ser una forma de lucha, sin duda alguna; una entre otras…   pero todo depende de la caracterización que realicen del sujeto que tiene el poder armado.

Contra argumentarlos con respecto a las decisiones, alcances, límites, aciertos o desaciertos, que han tenido los líderes que hacen vida en la Asamblea Nacional, durante estos meses de lucha por la libertad, sin esas aclaratorias previas, es darle una tribuna a quienes no se sabe hacia dónde están apuntando.

Es preferible, en términos tácticos y estratégicos (y en esto la sociedad civil no puede jugar inocentemente) mil veces, dialogar con chavistas como Juan Barreto, Héctor Navarro, etc… porque se sabe de dónde vienen, qué han defendido, cómo lo han hecho y qué comparten y qué no con el despotismo; qué fuerzas representan y qué ganancia en términos de las formas de lucha se podrían obtener si se llega a coincidir y, por supuesto, qué riesgos se corre al compartir con ellos una táctica común… pero con la  guanábana madura (con las dos F; Fermín-Fernández) que, prepotentemente (sarampión típico de la adolescencia), se presentan más allá del bien y del mal, como si nunca han tenido sus manos llenas de mierda… es, simplemente, una estupidez.

Eso sí, hay que darles un parado en seco, para saber desde dónde hablan, porque esos seres pueden ser más dañinos que el propio déspota, en una circunstancia tan delicada como la que vive nuestro país. Respondan ancianos y con gusto dialogaremos, por la calle del medio.