martes, 3 de septiembre de 2019

¿USTED DIJO ELECCIONES?


¿USTED DIJO ELECCIONES?
Jonatan Alzuru Aponte
1.- ¿Por qué el déspota entregaría el poder?
1.1.- Si se responde por el bloqueo. Evaluemos.  El jefe del déspota tiene sesenta años bloqueado en el poder. Y Venezuela es su fuente de riqueza.  Ni al amo ni al déspota, le temen a eso; incluso puede ser una gran referencia para sus aliados.
1.2.- Si se responde, cuentas bloqueadas. ¿Acaso no tiene una fuente de riqueza legal, el petróleo y la explotación minera?  Y ¿Acaso no tienen una fuente de riqueza ilegal en el narcotráfico?
1.3.-Si se responde que la fuerza militar los obligará. Ya lo sabemos. Los militares se burlaron en las narices de Leopoldo López y Guaidó, principalmente, y de todos los diputados que posteriormente salieron en su apoyo. Y también de los Estados Unidos, según sus propias declaraciones.
1.4.- ¿A razón de qué Tarek El Aissami, por ejemplo, solicitado por narcotráfico en Estados Unidos, entregaría el poder? ¿Acaso no calcula su extradición y la cárcel de por vida?
2.- ¿Qué fuerza interna tenemos?
2.1.- Ninguna de las formas de lucha han dado resultado, hasta ahora. Las últimas concentraciones y marchas han sido sin objetivo específico.
2.2.- El déspota avanza. Desestructura el cascarón que sobrevive de las universidades, para desaparecerla como institución, por ejemplo.  
La principal casa de estudio del país la UCV, legalmente no tiene rectora y seguirán las otras.  Esa noticia escandalosa, ni es un susurro en los medios de comunicación internacional. ¿Dónde está la fuerza que impida los últimos martillazos para romper del todo el cascarón universitario?
2.3.- La única noticia relevante sobre la oposición venezolana, en este momento, son los migrantes, los más pobres, que deambulan en la miseria por América Latina.
2.4.- Internamente la situación política está igual o peor que en el 2018.  Un criterio para evaluar la afirmación es que por lo menos se encontraban más dirigentes libres o viviendo en Venezuela en ese año.
3.- ¿Hay condiciones objetivas o subjetivas para una intervención internacional?
No. Las declaraciones de todos los aliados han sido sumamente claras, apuestan en su mayoría por una salida negociada y, de ser electoral, mejor.
4.- ¿Hay que renunciar al diálogo?
No. La clave está en saber cuándo levantarse, cuándo volver a sentarse y con qué fuerzas se cuenta para maximizar nuestros beneficios y disminuir los costos sociales y políticos. Por cierto, las condiciones electorales es lo mínimo y es un asunto tan obvio que me da vergüenza argumentarlo, por respeto a los lectores.  
5.- ¿Por qué el despotismo no arresta a Guaidó?
Le demostró que lo puede hacer, le metió preso a su secretario y a su vicepresidente. Demostró poder. Está libre porque le beneficia al déspota. ¿Por qué le beneficia? Porque es un actor político que representa a un poder legal, crecía en legitimidad y con reconocimiento internacional. Había que vencerlo de forma inteligente. La mejor jugada del déspota fue la conspiración y luego, que se desgate por sí solo. Desgastado se vence fácilmente.
El déspota ha jugado políticamente brillante ¿lo dije bien? ¿Nos duele? Traguemos grueso. Juega internacionalmente y apuesta a Bachelet, le sale mal la jugada; entonces juega al diálogo internacional. Su lógica de juego: Terror y negociación.
El déspota, negocia demostrando su capacidad de daño; de la Asamblea Nacional solo queda el nombre. Eso es una señal clave de un buen negociador. Le demuestra a su oponente que tiene poder para dañarlo y acorralarlo. Otra señal de su excelente juego es que se levanta de la mesa, obviamente, para evaluar su juego. No es debilidad, es inteligencia. Y negociará cuando tenga calculada sus jugadas con la mayor probabilidad de éxito; de lo contrario, no acordará nada. Porque el oponente, es decir, nosotros, no tenemos la capacidad social construida para obligarlo a nada.
6.- Al poderoso se le facilita su juego, porque la oposición, de todos los colores, está en una guerra de todos contra todos.
7.- Necesitamos que algún líder, bien sea Guaidó por la posición que tiene o cualquier otro realice un salto cualitativo y se transforme en un estadista que amalgame a la mayoría con un discurso coherente con su práctica, por lo menos hasta lograr salir del despotismo.
Pensemos en Caldera II, el padre de la derecha democrática venezolana. Un anciano que estaba prácticamente desahuciado de la escena política. Olfateó el momento en la diatriba sobre el golpe de estado de Chávez y en veinte minutos, con un discurso acertado, captó el sentir de un pueblo, roturó el bipartidismo, se alió con sus adversarios históricos y ganó la presidencia. Una jugada de ese nivel o de un nivel de más alto vuelo político, es lo que se necesita actualmente, para poder negociar y ganarle al déspota.
Jugar al comeflorismo democrático  es un suicidio colectivo; cuando el opuesto es un déspota articulado con capos.



FRACTURA Y POLÍTICA


Fractura y política.
Jonatan Alzuru Aponte
El presente artículo, surgió como una respuesta que ofrecí en Facebook a propósito de unos comentarios a una publicación mía.
Estimado. Agradezco tus extensos comentarios.  Reiteras la posición de uno de los sectores en pugna dentro de la oposición. Intentaré distanciarme de ambos sectores en pugna, no sólo del tuyo; sino de los opuestos a ese discurso.  Mi distancia tiene una finalidad práctica, en función de un deseo, por ahora, salir del déspota.
Realizaré la siguiente estrategia para responder.  Recurriré a las teorías sociológicas, políticas y del derecho con el objeto de evaluar acciones políticas de instituciones o personas en el ámbito público. Es decir, responderé desde lo general e intentaré graficar lo teórico con ejemplos.
 1.- Fidelidad es un valor moral que tiene, como mínimo, dos usos, a propósito de su etimología. La primera aquél que cumple sus promesas. Le llamaré coherencia entre discurso y acción. Será un punto aparte, dentro de mi respuesta.
La otra que suele usarse, en el ámbito público, es como fe en las ideas que promueve el líder y fe en el líder como aquél, quien es capaz de conducirlas.  Es una práctica fundante de los totalitarismos.  Se evidencia en prácticas como jurar fidelidad a…. y el líder carismático, quien toma el juramento de las masas, se asume como la encarnación del ideal, por lo tanto, divide a la sociedad en fieles y traidores.  Ejemplo: “Con hambre y desempleo por Chávez, me resteo”. Soy fiel, aunque muera de hambre. No ser fiel al ideal y a la persona es ser traidor. Esa religiosidad política es irracional, porque conduce a la persona que lo profesa a convertirse en esclavo.
En política el fiel, en el sentido expuesto, es irracional, porque su evaluación del líder y sus acciones se funda en la fe. También es un exabrupto pedir fidelidad a las ideas. Porque quien es fiel a sus ideas, es incapaz de cambiar, de cuestionarlas… es un dogmático porque cree en lo que piensa como una verdad eterna. Es un esclavo de sus ideas.
2.- Honestidad es un valor moral que tiene una traducción jurídica con relación al manejo de los asuntos públicos, ser corrupto o no. En el ámbito jurídico, los delitos y las penas son intransferibles. Es decir, si una persona comete un delito; el delito cometido no se les transfiere a los padres, ni a los hijos, ni a los hermanos, ni a los amigos. Tampoco las sanciones.  Los delitos y las sanciones se establecen en tribunales; quien comete el delito siempre tiene derecho a la defensa y el juicio es independiente a la opinión pública.  Cuando el juicio y la sanción es dado por la opinión pública, es una práctica donde no existe el derecho, porque la condena está dada antes que se juzgue al sujeto. No hay procedimiento.
Ámbito jurídico y ámbito político son dos esferas relacionadas entre sí; pero son campos que tienen sus propias prácticas. Incluso un deshonesto probado y condenado puede ser un excelente político entendiendo el vocablo como aquél que tiene unas ideas, sabe publicitarlas y existe una población que las asume, sin necesidad de comprarlas o coaccionarlas con la violencia. Logra fines porque sabe utilizar los mejores medios para alcanzarlo. En Venezuela tuvimos un ejemplo gráfico de lo que teóricamente explico: CAP II, fue juzgado (por mal manejo de los dineros públicos, se esté de acuerdo o no con el juicio), sentenciado, cumplió su sanción. Y luego, volvió al ámbito público y ganó un curul como senador.
La honestidad al ser un valor moral apreciado por la sociedad, usualmente, es utilizado discursivamente entre los diversos y opuestos actores políticos en cualquier parte del mundo, para descalificar al otro y mostrar la fortaleza moral de quien lo enuncia.  Se suele usar en las competencias electorales, a veces acompañan el discurso con acusaciones jurídicas (esto son los actores políticos coherentes entre su discurso y la acción) y, en otras ocasiones simplemente para desprestigiar la imagen del otro (el afectado por el discurso, puede actuar o no jurídicamente; dependiendo de su interés y su cálculo electoral).  Tales prácticas discursivas, no suelen usarse entre los aliados porque tiene un interés común, sean corruptos o no.
3.- Coherencia. Es un valor político evaluable racionalmente. Hacer lo que se dice y decir lo que se hace. Y decir lo que se hace, puede implicar que varió su mirada del acontecer, cambió de idea, entonces, la explica y cambia de práctica. En política la coherencia del líder amalgama a sus seguidores y la incoherencia fractura, ambas con independencia del resultado. Dos ejemplos uno de coherencia y el otro de incoherencia:
Cuando se planteó la ayuda humanitaria como una forma de lucha, se fracasó; había contingencias y tácticas del déspota que condujeron a ese resultado. Pero Guaidó fue coherente; previo a la acción, públicamente, dijo que iba a realizarla y la hizo concertada nacional e internacionalmente. Fracasada la acción, estando fuera del país, dijo que regresaría y lo hizo. Luego, en acto público el mismo día que entró al país, asumió que no se logró resultado e invitó a la lucha. Dentro del fracaso había amalgama.
Cuando se planteó una salida militar como forma de lucha, se fracasó; había contingencias y tácticas del déspota que condujeron a ese resultado. Pero Guaidó fue incoherente; previo a la acción, públicamente, había dicho que se trataba de un movimiento cívico y que había que esforzarse para que el estamento militar acompañara las acciones. Además, que todas sus acciones serían concertadas. Incluso, con el chavismo opuesto a Maduro. Realizó una acción con un mínimo acuerdo, lógicamente porque era una acción militar, pero incoherente con su discurso. Luego, de la acción fracasada, no reconoció la derrota, sino endilgó la responsabilidad, en unos supuestos traidores. Dicho de otra manera, sería la buena jugada del déspota. Tal acción incoherente entre discurso y acción, fue un catalizador, detonante, para la fractura.
4.- Toda práctica política conjuga en el actor que la realiza intereses individuales y colectivos. No existe la práctica política, dígase la práctica en el ámbito público sin interés; incluso entre los santos. Colocaré un ejemplo paradigmático para sostener la afirmación: La Santa Madre Teresa de Calcuta, entregó su vida por lo más pobres, fue su opción de vida. Sin embargo, estaba interesada, que su mirada y su práctica religiosa se expandiera por el mundo y fundó varias congregaciones. Para lograr sus objetivos que su servicio fuese eficaz, eficiente y mundial requería de financiamiento, de donaciones, por lo tanto, se reunía  con déspotas y demócratas del mundo. Manteniendo su mirada de cómo vivir, tratando de coaccionar a todo aquel que se le acercara y, a su vez, utilizando su imagen pública para recibir el financiamiento.
5.-  La política son juegos de intereses. Y se es mejor político cuando se es capaz que el opuesto (quien tiene intereses individuales y colectivos, distinto), se incorpora dentro de la estrategia general de aquél que la impulsa. El opuesto lo hará porque le interesa para su sobrevivencia política y al que le impulsa para maximizar su hegemonía.  Esto es un principio de un buen jugador pero que en cada circunstancia y en cada país, tiene sus particularidades; porque depende del propio juego. No es una norma que dice debe ser así. ¡No! Es un principio de un buen jugador. Se le suele llamar estadista, porque tiene una mirada no de una parcela de su comunidad o partido sino del estado.  
Dos casos traslúcidos: El gobierno de Nelson Mandela, incorporando a quienes habían sido sus opresores en el ejercicio del gobierno y en Chile la concertación que logró el retorno a la democracia incorporando a Pinochet, como ministro de las fuerzas armadas en los primeros años de gobierno. Sin esa manera jugar, no hubiese sido posible un gobierno socialista o diputados jóvenes del partido comunista en la actualidad. Y Piñera ha tenido dos períodos presidenciales.
Para finalizar, este último punto, diría lo siguiente, en términos prácticos: antes de plantearse cómo sería la transición en Venezuela, los ejemplo deberían ayudarnos para pensar cómo construir un equipo entre los diversos y opuestos para confrontar al despotismo. Cuando se maximice la presión y se consolide un movimiento del liderazgo es cuando, podría empezar a evaluarse como transitar con el déspota. Invertir el orden de razonamiento tanto en la práctica como en la teoría, nos conducirá a un extraordinario fracaso.
Y con toda claridad la responsabilidad institucional para impulsar el acuerdo nacional, entre todo el liderazgo es de Guaidó. Porque (duela o no, lo desee o no) es quien representa a la institución con la cual dialogan todos los países aliados y, públicamente, es el interlocutor del déspota. Pero el liderazgo no se decreta, se ejerce. Y si entre el liderazgo, en este momento caótico, por la fractura, surge alguien con mirada y práctica de estadista que reconstruya a la oposición, obviamente, se ganará en primer lugar a Guaidó para cumplir con sus objetivos. La manera cómo lo haga dependerá de su pericia. La competencia entre el liderazgo opositor para ver quién amalgama más, quien puede producir mayor hegemonía para confrontar al régimen. es lo que se necesita.  


domingo, 1 de septiembre de 2019

DÍA DEL MIGRANTE: DÍA DE DESEOS


DÍA DEL MIGRANTE: DÍA DE DESEOS
Jonatan Alzuru Aponte

La migración es el desgarramiento en incertidumbre, no solo del viajero, sino de lo roturado, la familia, los amigos, aquellos que despiden. Es un dolor siempre in crescendo. Lo pasado se difumina como una neblina espesa donde el recuerdo queda entre sus brumas. ¿El futuro? Es solo una planificación de hoy, quizás mañana, hasta allí… 
Es una agonía por alcanzar aquello que jamás volverá, el núcleo familiar consolidado y agrandado en una trama de amistades con olores y sabores, vientos y mares. Difícil, labor difícil, es el ejercicio de pensar el país en los términos racionales que requiere la práctica política, cuando una pasión nos desborda o porque la mirada se volvió una impresión desde la lejanía… 
Tal vez, por ello, por esa circunstancia, empiezo hablar con un leguaje no instrumental ni racional, como es el vocablo deseos…   sueños…
Desearía despertarme una mañana y revisar las redes y encontrarme con diez, veinte, cincuenta, escritos desarticulando las contradicciones que existen entre los cercanos al déspota, generándole divisiones desde gruesas hasta sutiles. Mostrando con agudeza refinada donde residen sus distancias. Desearía ver miles de imágenes cargadas de comentarios de cómo el despotismo ha destrozado el país. Videos en masa del por qué debemos levantarnos contra la opresión.  Informaciones sobre las mesas de diálogo, entre el liderazgo nacional, local y parroquial, donde debatan sus opiniones, contrarias o no, de cómo dirigir la confrontación contra el régimen; pero que cada día nos sorprendan con nuevos acuerdos; donde los desacuerdos también se ventilen… pero que se asuman como formas, tácticas distintas y se compitan entonces, en términos de acciones y propuesta para ver cuál táctica es más eficiente para destrozar al tirano…
No deseo que la liberación sea mágica, de un día para otro; incluso, soportaría con estoicismo los fracasos de algunas formas de lucha, pero que, al evaluarlos, tales errores o fracasos sean consecuencia de una acción poderosa del déspota y no por una lucha intestina entre los aliados. Fracasos que nos unan aún más para perfeccionar la forma de lucha, por qué éticamente nos sabemos partícipes de un “Nosotros”. Me gustaría leer en la prensa que los dirigentes de los países aliados, afirmen que esperan orientaciones y se abstengan de decirnos cómo debemos liberarnos, porque tienen conciencia que se gesta un movimiento consistente y coherente, entre los diversos y opuestos líderes.  
Desearía que nos sorprendieran una mañana a los venezolanos de a pie, por una acción que pareciera improvisada por unos líderes, pero que los otros estuviesen articulados con otras acciones complementarias y así descolocar al déspota. Tal vez desearía que se discuta, abiertamente, las alternativas de lucha… Desearía que ningún dirigente asumiera que es el conductor, sino que por el propio movimiento y su efectividad sea reconocido por todos.  Desearía que los políticos de experiencia fuesen capaces de donarla, sin pretender volver a un pasado donde ellos tuvieron su chance histórico.  Pero que si la circunstancia, los requiere, para que jueguen en un rol protagónico no sea porque estaban gritando a los cuatro vientos que ellos son los sabios y tienen la verdad, sino por su prudencia para criticar, evaluar y proponer; porque su palabra ha sido un concreto que amalgama y no una daga que hiere… y la juventud consciente, entonces, del juego y lo que implica, le da el pase de antorcha sin problemas…  
Desearía, si deseos…  ¡Qué terrible, en política, es plantear las ideas en clave de deseos! Tengo plena conciencia de eso…  pero la verdad, no sé cómo opinar, cómo argumentar, seguir argumentando lo obvio… sin unidad en la diversidad, el despotismo tendrá todas las oportunidades de ganar. Ha ganado… quién puede decir lo contrario… ¿Acaso no siguen en el poder aún con toda la minusvalía política? Si no hacemos conciencia de esta situación seguirá ganando, porque su táctica ha sido siempre ganar, un día más, su permanencia en el poder.
¿Optimista? ¿Pesimista? No, es peor, soy un iluso con deseos. Deseo que nos transformemos en volcán, en tsunami, con un equipo de ajedrecistas que se turnan en cada jugada para darle jaque mate al rey. Diré una contradicción en los términos fundacionales: Deseo, idealmente, un pragmatismo político ilustrado.
Hoy, día de la migración, ojalá migremos al reencuentro de una Venezuela capaz de rehacerse y defenestrando cualquier rasguño de despotismo.

sábado, 31 de agosto de 2019

SE NEGOCIA CON PODER

SE NEGOCIA CON PODER
Jonatan Alzuru Aponte
Si uno lee las redes sociales, artículos de opinión y declaraciones, sobre lo acontece en Venezuela, haciendo un juego de ficción, que se desconoce cuál es la disputa política y se hace el esfuerzo por comprenderla; lo que saltaría a la vista es una guerra verbal, discursiva, en distintos tonos y estilos, de todos contra todos, asumiendo desde cada parcela que se tiene la verdad, que representan al país y que son inclusivos. Desde cada trinchera se formulan tácticas y estrategias disímiles o similares con exclusión del otro. Desde los líderes hasta el ciudadano de a pie que hacen vida en estos espacios. 
Lo terrible políticamente de ese paisaje es que, en esa trama, el déspota se difumina y aunque no acrecienta su poder, esa dinámica social, se transforma en una condición para mantenerse y aprovechar para incrementar su represión selectiva y, a su vez, trazar líneas de desestructuración de las pocas instituciones que débilmente sobreviven.  
Si no se atiende este asunto con la urgencia y la seriedad política necesaria (coherencia entre discurso y acción), para articular un movimiento de movimientos contra el opresor, cualquier acción será inútil. Peor aún, si se acuerda con el opresor una solución electoral, sin resolver la unidad dentro de la diversidad, con acuerdos mínimos en tácticas y estrategias, entre los principales interlocutores, así como partidos y movimientos sociales, aunque el apoyo popular del déspota sea mínimo, tendrá una condición favorable para perpetuarse y, peor aún, con embadurnamiento de legitimidad.  
La responsabilidad que el déspota continúe en el poder y avance en sus propósitos no reside, exclusivamente, en su apoyo internacional de Rusia y China, ni en los cagatintas  que habitan en el país y en América Latina, ni en las mafias con charretera que lo asisten, sino en gran medida por la ausencia de una política de confrontación articulada entre los diversos y opuestos actores que dirigen los distintos fragmentos sociales en los que se ha convertido la oposición venezolana, aunado a la desmedida lógica de atacarse  unos y otros, hasta intentar que desaparezcan de la escena pública. 
La tragedia es una ausencia de voluntad de poder. Quien desea el poder, en el sentido más instrumental y más egoísta, utiliza los mejores medios para alcanzar su fin. Y el mejor medio para liberarnos de la opresión y asumir el poder en Venezuela, pasa por tener un discurso, una táctica y una estrategia coherente (discurso, toma de decisiones y acciones) que coaccione por la buena práctica hasta quien disiente de la política que se impulsa. Condición para articular a todos (dígase los que consideran ilegítimo, ilegal y despótico a quienes ejercen el poder) en una dirección para lograr el objetivo.
Quienes piensan que tomar decisiones en instituciones, en partidos o en movimientos sociales o políticos, en el contexto venezolano (migajas), es preservar cuotas de poder, carece de pericia, experiencia y teoría, a propósito de qué tratan los ejercicios del poder. Es un súbdito. Quien desconozca la capacidad que ha tenido el régimen despótico para manejar acertadamente las coyunturas y las confrontaciones políticas, hasta ahora, carece de sentido de realidad y, por lo tanto, es incapaz de autoevaluarse, rectificar y buscar solidez en las acciones que conduzca al derrocamiento del despotismo.
Quienes, siendo dirigentes, consideran que el problema de nuestra debacle como movimiento contra el despotismo es causado por quienes opinan en las redes, evaden la responsabilidad de la dirección política y lo peor, ignoran un asunto básico del ejercicio político: la acción y el discurso consistente que la explica dado por quien la propone. Los líderes, lo son, porque su palabra genera acciones. Las acciones y no el discurso es lo que configura la práctica política, dígase, su eficacia o no.
Creer que se está en la misma situación que enero, febrero o marzo, con respecto a la lucha contra el despotismo, es cegarse. El despotismo ha logrado legitimarse como interlocutor válido, internacionalmente. De forma simultánea, desestructuró en la práctica a la Asamblea Nacional, a través de la prisión y el exilio. Y genera situaciones particulares para que se desvíe el centro de atención, de atacarlos para derrocarlos a defender particularidades, como es el caso de las universidades.  Si no se defienden se pierden y si se coloca toda la energía en ese asunto, se desvía el foco.
Golpear al régimen es transformar eso particular, las universidades, en una bandera para el objetivo central, el desplazamiento del poder.  Es una acción (defender y avanzar en la re-institucionalidad universitaria) que, si el liderazgo la evalúa, podría ser un extraordinario detonante para incrementar acciones de calles tratando de alcanzar objetivos concretos.
El mejor momento para sentarse a negociar la salida con un déspota es cuando está débil, porque es el momento para incrementar los costos para ellos y disminuir sus beneficios hasta hacerlo insignificante; se negocia cuando se tiene poder de acción con eficacia y eficiencia. Pero eso supone acrecentar la confrontación interna contra el déspota y, para ello, la condición sine qua non, es la consolidación de un acuerdo mínimo de tácticas y estrategia entre la dirigencia (opuesta y diversa) para impulsar un movimiento de movimientos.  De lo contrario, seguiremos hundiéndonos en un fango construido por el despotismo y alimentado por nosotros mismos.



sábado, 18 de mayo de 2019

¿APOYO O NO APOYO A GUAIDÓ? ¡POR FAVOR!


¿APOYO O NO APOYO A GUAIDÓ? ¡POR FAVOR!
Jonatan Alzuru Aponte
Escribir sobre las decisiones políticas de la oposición en la situación actual, supone una gran responsabilidad, sobre todo porque resulta fácil opinar cuando no se está en las tomas de decisiones o cuando los ciudadanos carecemos de información por parte de los decisores. Sin embargo, las decisiones de nuestro liderazgo nos implican a todos, para bien o para mal; razón es suficiente para elevar una opinión. Las decisiones son asunto público y estamos en una coyuntura crucial.
1.- El 30 de abril fue una inflexión en una ruta. El problema sustancial no residió en una decisión errada dentro de un camino. Tampoco residió en las jugadas o malas jugadas de los militares que comparten el gobierno despótico. Tampoco residió en la cobardía o valentía de quienes dirigieron la acción. Tampoco el problema residió en el fracaso de una forma de lucha dentro de una estrategia general. ¡No!
El problema fue un cambio en la estrategia. La Asamblea Nacional dirigida por su presidente legítimo Juan Guaidó, desde enero plantearon un movimiento civil que fuese respaldado por los militares. Lo que se planteó el 30 de abril fue un movimiento militar que fuese respaldado por los civiles. El orden de los factores si altera el producto. Además, mediáticamente, lo que se vio, en los primeros minutos, no fue una acción de la Asamblea Nacional sino de un partido político que luego fue respaldado por los diversos partidos políticos de la Asamblea Nacional.
El hecho es que se resquebrajó la confianza en el liderazgo de la Asamblea Nacional que se evidencia en la falta de respaldo de la población a las concentraciones y marchas; eso permitió, además, que el régimen aprovechara la situación para maximizar su represión, sin guardar ningún tipo de forma.
Sin embargo, la liberación de un preso político y que el director de uno de los principales aparatos de la represión del déspota desertara, es sin duda alguna, un hecho positivo en la lucha contra el despotismo. Tal vez, demasiado costo para el beneficio.
Lo cierto es que la acción realizada para el sector que considera que los militares venezolanos, deben resolver el conflicto fue agotada.
2.- Frente al escenario anterior, de forma rápida, un grupo de intelectuales y dirigentes, manifestaron su opinión y se desvincularon de la ruta trazada por la Asamblea Nacional, asumiendo que la institución buscaba, exclusivamente una salida violenta.
3.- Se inicia un diálogo en Noruega, país por excelencia, mediador de grandes conflictos, como el de Israel y Palestina (1992-1993). Y la representación de la Asamblea Nacional es muy clara, es su segundo vicepresidente, el compañero de generación de Guaidó, Stalin González. Lo que significa que aquellos que se distanciaron de Guaidó, por su acción del 30 de abril, deberían celebrar esta nueva toma de decisión; pero también todos aquellos que han sostenido que la Asamblea Nacional eran unos títeres del imperialismo yanqui; esos deberían tener la valentía y con la misma fuerza apoyar ese diálogo, porque sería la única manera de materializar una salida electoral pacífica o el cese a la usurpación. Nada garantiza el éxito de esa acción, también podría fracasar.
4.-Pero -lean bien el pero- estimados lectores… de los hechos relatados, lo único que los venezolanos podríamos concluir es que la Asamblea Nacional presidida por Guaidó está agotando literalmente todas las posibles alternativas políticas que existen en la mesa de la opinión pública entre los venezolanos, para una salida de los venezolanos.
Entonces, usted podrá estar en contra de unas decisiones y a favor de otras… lo que jamás podrá afirmar es que la Asamblea no está explorando todas las alternativas que como pueblo frente al despotismo se pueden realizar.
¿Cómo no respaldar a nuestra Asamblea Nacional?
No es un asunto de apoyar a un caudillo, tampoco al muchachito pobre educado por la oligarquía; tampoco es apoyar a Voluntad Popular, ni a la derecha…  como tampoco se trata de apoyar a los vendidos, a los izquierdistas que quieren mantener al régimen, a los social demócratas sin palabras y corruptos…  No seamos un pueblo estúpido para dirimir el presente de una manera tan ramplona.   
¿Nuestros dirigentes han cometidos errores? sí… Hay grupos que se han aprovechado, sí… Es difícil que una experiencia de lucha contra un régimen despótico no se cometan serios errores, que no existan traidores y aprovechadores; eso forma parte de lo real… También es verdad que han tenido aciertos… pero ni por los errores ni por los aciertos debemos apoyar a la actual Asamblea Nacional… ¿Dije bien? Ni por errores ni por aciertos, ni por buenos ni por malos. Debemos apoyarla porque están indagando en todas las vías posibles para la salida del despotismo.
Debemos apoyarla porque es el único espacio institucional donde están representadas la gama ideológica del espectro político venezolano; pero sobre todo por un pensamiento táctico y estratégico -( a quién esta más allá de la izquierda y la derecha, que no tiene simpatía por ningún partido político de oposición… te doy razones para apoyar a la Asamblea Nacional…)-. 
Deben apoyar a la Asamblea Nacional, incluso, aquellos que sostienen que lo único que debe hacer Guaidó es llamar a Trump para que intervenga… ¡Idiota! Si esa es tu vía de solución, hoy debes apoyar a la Asamblea Nacional y sus decisiones y quedarte calladito… porque es la institución reconocida por los países aliados contra el régimen despótico. ¿Acaso a ti, desde tu biblioteca o desde tu cabina de radio, te tomarán en cuenta? ¿Puedes llamar a cualquier presidente de los 50 países que reconocen a Guaidó y a la Asamblea Nacional, para que intervengan?
¿Quién en el mundo reconoce a los sabios intelectuales, a los viejos políticos sin partidos… a los gritones de internet, a los grupitos de partidos políticos sin representación en la asamblea nacional?  Y la salida política en Venezuela, para bien o para mal, está enmarcada en un escenario internacional. Esa es una realidad que ni queriendo la podemos modificar. Y la única voz reconocida internacionalmente es la de nuestra Asamblea Nacional. No seas idiota…
Es la hora de apoyar a la Asamblea Nacional, sin guabineo ni medias tintas. Lo otro es hundirnos con la bota de un idiota déspota en el cuello… Pero la responsabilidad sería de nosotros mismo. ¡Por favor!













viernes, 3 de mayo de 2019

¿El papel de brujo? Sentido común


¿El papel de brujo? Sentido común
Jonatan Alzuru Aponte

Yo no tengo criterio para evaluar si los sucesos del martes fortalecieron o no a la oposición; tampoco tengo criterio para saber si ayuda o no a la salida de Maduro y sobre todo de qué forma se plantea esa salida…  El sentido común y por declaraciones de algunos factores de la alianza, del frente amplio, al parecer lo sorprendió esa acción... el sentido común dice que podemos sorprender al enemigo, pero jamás a tu aliado, me refiero a la dirigencia política… … tampoco tengo criterio para opinar sobre esa caja negra llamada Fuerzas Armadas… Lo fáctico es que no están con el pueblo, puesto que, si estuvieran con nosotros, el déspota ya estuviera lejos de Venezuela.

Lo que me llama poderosamente la atención es que, en el discurso de Leopoldo López, explicando los acontecimientos, habla de cese a la usurpación y elecciones libres; y afirma que no se quiere un gobierno de facto…  No sé si llama a la etapa de la transición gobierno de facto o a qué se refiere… pero es curioso esa aclaratoria que realiza… ¿Sería un descuido? ¿A quién le querrá aclarar eso? ... No lo sé…

Lo que sé es que ese discurso coincide con el de los familiares del ministro de la defensa de Padrino López que circula por las redes, donde le piden que se ponga del lado del pueblo… en ese discurso hablan de cese a la usurpación y elecciones libres…Eliminan, el gobierno de transición… ¿Olvido?...  No ´sé qué sucede… pero las sorpresas, sin explicación al ciudadano común, no de tácticas ni de formas de lucha y menos del chisme de quién habla con cuál general y quién no… eso ni quita ni pone… ese es divertimento para ignorantes…   y siempre es pote de humo del lado que sea quien lo diga...

… Pero la estrategia general, la ruta… si cambió la ruta… y tras bastidores se está planteando cese a la usurpación y elecciones sin transición… como mínimo deberían explicarnos…  Tampoco tengo criterio para evaluar si eso es mejor o peor…  porque cuando no es pública la estrategia todo queda a la simple especulación… Y la verdad, me desagrada el papel de brujo…

jueves, 11 de abril de 2019

GRÍNGOLAS POLÍTICAS O EL CAUDILLISMO INTERIOR


GRÍNGOLAS POLÍTICAS O EL CAUDILLISMO INTERIOR:
Jonatan Alzuru Aponte

Así expresan las críticas algunos opositores al déspota:
a.- Desde el lado de quienes se auto perciben de derecha o centro derecha:
-          Sabes que Guaidó parece que se está poniendo del lado del chavismo, porque está con diputados muy light, permanentemente, y dio una rueda de prensa con dirigentes que están detrás del diálogo con el gobierno como lo son Capriles, Rosales y Falcón.
-          Sabes que Guaidó, parece que desea hacer una política de largo aliento, negociar con el déspota, quizás influenciado por los chavistas o por los opositores que le han hecho el juego al gobierno porque no se decide a promover la intervención militar… y está pasando demasiado tiempo.
b.- Desde el lado de quienes se auto perciben de izquierda o centro izquierda
-          Sabes que Guaidó es manejado por el imperialismo. Hace lo que dice Trump y sus aliados de Colombia, Brasil y Chile.  Lo que desea es una invasión norteamericana en nuestro territorio.  Por eso celebra en su twitter cuando el imperio y sus aliados presionan a Maduro.
-          Sabes que Guaidó tiene una política inmediatista. Desea resolver todo a corto plazo y esto lleva tiempo, lo hemos dicho. Porque esa política tratando de forzar todo y hacerlo de inmediato nos conducirá a una guerra civil como ha sucedido en otros países como Siria.
Lo que comparten ambas posturas:
1.- El análisis político fundado en la persona.  Propio de las costumbres, de la práctica política en el devenir de nuestra historia, desde el siglo XIX hasta el XXI, el caudillismo.  El caudillo es quien decide todo. Cuando decide en función de mi mirada, lo celebro. Cuando decide en contra de lo que pienso, lo maldigo. El responsable para bien o para mal de la conducción política es el caudillo. Por lo tanto, no se analiza la política que impulsan las instituciones ni los movimientos sociales ni los partidos políticos; sino la persona, esa quien encarna una voluntad política o la vocería institucional.
Aunque tanto unos como otros, sostengan que la lógica caudillista es una fatalidad. El principal enemigo, de tales críticos, lo tienen en su cuerpo.
2.-  El análisis político en función de sus deseos, de sus miradas políticas, sin atención a la coherencia entre el discurso y la práctica de los otros. No importa lo que diga y haga a quien crítico, porque desde la verdad de mi posición siempre tengo la razón.
Aunque ambas posturas sostengan que son demócratas y, por lo tanto, apuestan a la diversidad de perspectivas y a la construcción política estableciendo acuerdos entre diversos y opuestos actores sociales, como es la vida ordinaria en un país democrático.
El principal enemigo, de tales críticos, lo tienen en su cuerpo. El caudillo está en su ojo y en su estilo de abordar el mundo.
3.- Un pensamiento dogmático de la práctica política. No se atiende a las circunstancias, contingencias que surjan en lo real, ni a partir de la manera cómo se mueve el déspota o los actores internacionales, sino que el caudillo debe actuar en función del deber ser que cada quien tiene en su mente y desde su trinchera, bien sea la izquierda o la derecha.
Aunque ambas posturas sostengan que el asunto de la política depende de las circunstancias. El principal enemigo, de tales críticos, lo tienen en su cuerpo. El dogmatismo caudillista les impide ver.
4.- Carencia de un sentido táctico y estratégico para determinar quién es el enemigo principal y cómo aportar para confrontarlo, sin renunciar a su mirada ni a la tradición de pensamiento que se compartan. Tiene una suela en el oído para escuchar al que piensa diferente, pero que desea aliarse, aunque sea circunstancialmente.
Tal carencia los conduce a una permanente contradicción: invitando a la unidad de las comunidades y de partidos políticos (porque se sabe que sin ella es imposible salir del déspota), pero en la práctica discursiva generando fracturas en el movimiento opositor. Esto es lo peor, porque sus críticas no producen rectificaciones para avanzar, sino descalificaciones para retroceder; sus palabras dividen. Y ése es el mayor éxito para el déspota, porque divide y vencerás. Tal asunto ha sido una de las barajas que siempre le ha dado resultado al despotismo, sin mayor esfuerzo.
De allí que la manera y forma cómo hacer que la crítica se transforme en un aporte, no es un asunto menor ni solo del receptor, sino de la manera, la forma, el cómo y con qué estilo la realiza quien la hace.
Lo que propuso la asamblea nacional, coincidiendo con el Frente Amplio Venezuela Libre, desde enero:
1.- Guaidó encarna una política que impulsa una institución que consideramos legítima, la Asamblea Nacional.  Allí hay diputados desde derecha, centro derecha, centro izquierda e incluso hasta izquierda radical, como ex tupamaros. Es la Asamblea quien designa las vocerías de sus diputados a propósito de las toma de decisiones.
2.- Desde el inicio, Guaidó expresó cuál era el acuerdo de la Asamblea y qué impulsarían: Se trata de construir una unidad, no torcer manos sino estrecharlas, fue la imagen que utilizó, para reflejar cuál era la voluntad política.  Invitando, incluso, al chavismo; no solo a sus bases sino a su dirigencia. Por lo tanto, si se invitó al chavismo; es muchísimo más acertado trabajar articulado con todos aquellos miembros y dirigentes, con aciertos y desaciertos, que han tenido un liderazgo en la oposición.
3.-  Una política de internacionalización del conflicto venezolano para generar mayor presión. Para lograr ese objetivo, los países que tienen influencia mundial se transformaron en grandes aliados. No depende de la Asamblea Nacional, ni de ningún venezolano, la manera y forma cómo se expresan los aliados. Lo que nos interesa como venezolanos es que los aliados se articulen en distintas instancias para generar mayor presión.
4.- Desde el 23 de enero se planteó una ruta. Nunca se planteó la velocidad en la que se transitaría ni rápido, ni lento, ni inmediato ni mediato.
En función de lo anterior: ¿será posible repensarnos, para maximizar nuestras acciones individuales y colectivas con el objetivo de lograr el cese a la usurpación?
Finalmente, una cita que resume la postura política de la Asamblea Nacional desde que fue presentada al país por su Presidente Juan Guaidó:
“Los venezolanos no nos prestamos para ningún falso diálogo, no para nuevos zapateros. Hemos trazado muy claramente la ruta. Quien quiera colaborar con el cese a la usurpación, el gobierno de transición y las elecciones libres, bienvenido. Pero falsos diálogos, nunca más” (Presidente Juan Guaidó, 10-04-19)