lunes, 11 de mayo de 2020

WILEXIS Y LOS TUPAMAROS DE CHÁVEZ


WILEXIS Y LOS TUPAMAROS DE CHÁVEZ
Jonatan Alzuru Aponte
El caso de Wilexis. Líder de una banda de delincuentes que ha desatado una guerra contra el régimen, durante los últimos quince días, en Caracas. Tienen tal organización y equipamiento militar que los aparatos represivos del despotismo, FAES, Guardias Nacionales y la Policía unidos, no han podido controlarlo. En meses recientes en otra población la Cota 905, el Coqui, alias de otro delincuente, sucedió igual y tampoco lo lograron controlar.  
Se trata de ejércitos paramilitares (dígase organización civil, estructurada bajo una lógica militar y que actúan con independencia de las fuerzas represivas del estado) que controlan extensos sectores de la ciudad capital. Las bandas paramilitares de delincuentes han sido estimuladas, organizadas, financiadas e institucionalizadas como una práctica sistemática del ejercicio del poder por parte del chavismo.
Para demostrar la afirmación, que podría parecer increíble para cualquier político del mundo o cualquier ciudadano, valga el documental distribuido en abril del presente año en youtube, titulado: “Tupamaro: Guerrillas urbanas” del cineasta argentino estadounidense Martín Andrés Markovits. El periodista y crítico de cine argentino, Pablo Scholtz lo reseña en El Clarín (23 de abril 2020) como un trabajo que no pretende convencer a nadie de lo que ya está convencido, con respecto a la situación política venezolana y, por lo tanto, concluye podría ser utilizado como propaganda o contra propaganda del chavismo. Es decir, le da un valor de objetividad al trabajo. De allí su importancia para pensar sociológicamente lo que sucede.
Antes de adentrarme en el fondo de lo que me interesa mostrar, digamos una palabra en el ámbito estrictamente cinematográfico. Es un trabajo que se centra en un personaje Alberto Chino Carías, quien es presentado como el jefe de los Tupamaros en el 23 de enero de Caracas y quien dirigió la policía de la ciudad capital durante el gobierno de Chávez, cuando fue Alcalde Juan Barreto. Debemos destacar que en todo el documental hay una sola manipulación audiovisual y aunque son minutos es capital dentro de la trama, cuando relata los acontecimientos del 11 y 14 de abril de 2002.
Según el documental no fue el General Baduel y las Fuerzas Armadas, junto a las organizaciones civiles (la llamada unión cívico-militar) quienes enfrentaron el golpe de estado de Carmona para restituir a Chávez, sino los colectivos armados.
¿Por qué está narrativa? La reescritura de la historia es importante para el despotismo, porque el líder de la restitución de Chávez, reconocido por el propio presidente en su momento, el General Baduel, así como otros generales, coroneles y mayores, posteriormente, se distanciaron de Chávez o de Maduro. De allí que le es vital para el despotismo borrarlos de la historia.
Consustanciado con ese mensaje, el cineasta manipula descaradamente, cuando ilustra el argumento dado por sus entrevistados, colocando las imágenes del Puente Llaguno del 11 de abril, el día cuando el Ministro de la Defensa Lucas Rincón, dijo que Chávez había renunciado, como si fuese el 13 o el 14 de abril de ese año, con la finalidad de mostrar a civiles disparando y darle crédito a la ficción construida.
La ficción narrativa del documental tiene una intencionalidad específica, legitimar internacionalmente, para los sectores alineados en la izquierda, la política de creación de los cuerpos paramilitares en los sectores populares. Ahora bien, lo que nos muestra el documental es que no es solo una organización política, sino una manera de vivir impuesta en los sectores populares que es lo grueso del trabajo y es esto último lo que me interesa mostrar, porque Wilexis y  El Coqui entre otros, son producto de tal ejercicio del poder.
La justificación de la creación de la organización política social de los Tupamaros, según el documental, antes de Chávez era la impunidad de la policía. De allí que surgió para combatir el hampa y el narcotráfico en la comunidad. Llegado Chávez al poder, le entrega el control del barrio al líder de la organización. Esto significa, según sus propias palabras, que en ese sector no existe otra ley que la impuesta por los Tupamaros.  La seguridad y los beneficios sociales de la comunidad son dirigidos por la organización. A los narcotraficantes le avisan que se retiren de la zona, de no hacerlo los matan. Quien robe en la zona, está sentenciado a muerte.
Los entrevistados en la comunidad describen al líder como el Robin Hood; porque manifiestan sus necesidades y ellos lo resuelven. No saben cómo consiguen los bienes, pero eso no es importante, porque ellos dotan de medicina, alimentos, casas, a la comunidad. Decomisan la droga, por ejemplo, y la distribuyen a otro sector. El experimento social al darle resultado, porque mantenían el control del barrio, lo institucionalizan en la ciudad capital al nombrar al jefe de la organización como el director de la policía de Caracas, quien replicará la experiencia en los barrios restantes de la capital.
Pasado los años de esa práctica sistemática, Wilexis fue nombrado por el Alcalde Rangel Ávalos, hijo de quien fue vicepresidente de la República y mentor de Chávez, José Vicente Rangel, Como el comisionado de paz del barrio más grande de Venezuela y uno de los más violentos de América Latina, Petare. Los trabajos periodísticos recientes al entrevistar a los miembros de la comunidad, recogen una percepción idéntica sobre Wilexis y su organización que los entrevistados en el documental antes citado. Incluso, han realizado manifestaciones públicas, cacerolazos, concentraciones en su defensa. Y tal cual como aparece en el documental, cuando el jefe de los paramilitares pretende actuar sin la bendición del déspota, lo acusan de delincuente y que está en conexión con la CIA. Se lo hicieron al Chino Carías y actualmente es la acusación de Maduro a Wilexis.
Más de veinte años habituados a esa práctica se generan consecuencias sociales;  hay un inmenso sector de la población venezolana y una generación entre los más pobres que no conocen otra forma de vida. Pero quien crea o considere que eso se ha limitado a los barrios y no nos ha configurado como sociedad en la actualidad no tiene conciencia del deterioro ético, social y político que padecemos, con independencia al sector o tendencia política, formación educativa o a la clase social que pertenezca.
Para muestra dos ejemplos que tienen la intención de cachetearnos como pueblo, como venezolanos e invitarnos a reflexionar, descarnadamente, en las actuales circunstancias. La descomposición ética, la desesperación social, la ausencia de pensamiento y práctica política con consistencia (con independencia a las formas de lucha que se asuma, violenta o no), se manifiesta traslúcida en:
(a)  los apoyos de todos los sectores en las redes sociales a Wilexis, porque se está enfrentando a Maduro; Independiente que la cuenta de twitter sea o no del delincuente, eso es insignificante. Lo grave, la mierda espiritual que nos constituye se manifiesta en los apoyos a él o al déspota, es lo mismo.
(b)  Que el asesor del Presidente de la Asamblea Nacional, públicamente, manifieste que exploró como una posibilidad política pagarle a un mercenario, sea bajo las condiciones que sea y con las cláusulas que se les ocurra, para que nos ayude a confrontar al déspota es exactamente lo mismo, ética, sociológica y políticamente que pedirle a Wilexis que nos libere de la esclavitud que vivimos los venezolanos.
Lo que nos está sucediendo como sociedad es muchísimo más grave que decidir una forma de lucha. El dilema de lo que nos está sucediendo no estriba en definir la violencia o no como ruta o la alianza internacional o no. Tampoco el asunto reside en una declaración ridícula: pregúntale a otro que yo no fui…
Mirémonos, detengámonos a pensar, en qué nos hemos convertido, tú, él, ella y yo.  Si no reflexionamos individual, comunitaria e institucionalmente, social y políticamente; si no tomamos conciencia de nuestro cuerpo y cómo el cáncer social nos está consumiendo… Seguiremos siendo esclavos y en el mejor de los casos, cambiaremos a un mercenario por otro.

viernes, 10 de abril de 2020

Deseo, realismo político y el despropósito de José Guerra


Deseo, realismo político y el despropósito de José Guerra
Jonatan Alzuru Aponte

Las acciones políticas se derivan de visiones del mundo, de formas de comprender el mundo. Los líderes lo son, porque con su lenguaje persuaden, argumentan y seducen que la acción que proponen producirán beneficios para el colectivo, bien sea económicos, sociales, éticos o políticos.

Las visiones del mundo conducen a postular formulaciones sobre la sociedad que debería ser. El deber ser es una expresión del deseo individual o colectivo en el ámbito sociopolítico. Los deseos cuando se canalizan, racionalmente, se constituyen en normas, leyes… ¿Cómo debería ser un sistema educativo? Frente a esa pregunta se constituyen unas normas… Pensando en cómo es la mejor educación para una comunidad. La educación que debería ser, la deseable... Ese deber ser, es el horizonte; hacia dónde todos deberían remar.

El deseo en política se traduce en lo bueno, en el bien, en lo moralmente apetecible para la mayoría. Frente al deseo, en cualquiera de su grado, está el acontecer, lo que sucede, las personas concretas. Allí el asunto no es ideal. No son normas ni sociedad utópica, sino las personas de carne y hueso con quienes se tiene que lidiar. El realismo político es cómo asumir lo existente. Cómo hacerse cargo, responsablemente, para saber que no se llegará a ningún ideal y que quizás debemos asumir costos indeseables, pero qué se caminará en función de un horizonte. En el caso venezolano, por ejemplo, si no hay invasión; ¿cómo hacemos para salir de este infierno social, si no tenemos la fuerza de las armas?

Ahora bien, pero el deseo… Quien formula el deseo, en el ámbito político, lo que intenta comunicar es lo mejor que le pueda suceder a una sociedad… El “deber ser” resume, lo bueno, lo justo, lo éticamente correcto. Lo que solemos decir, comúnmente, a propósito del deber y la realidad es lo siguiente: Sí, son hermosas las leyes, pero no se cumplen. Un político puede decir yo desearía tener a todos los corruptos en la cárcel, pero la realidad es… Y uno puede estar en desacuerdo, pero el principio de realidad manda; y ese principio de realidad lo argumenta de tal manera que quien le escucha, puede aceptar que es un mal menor… que es preferible asumir un costo, pero que el beneficio es mayor. Allí está la pericia del político para moverse entre lo ideal y el principio de realidad.

La tragedia, el desastre, la maldición, lo vomitivo, lo irracional… lo inconsistente… y lo que conduce a la desarticulación de la comunidad en una sociedad es, cuando un político formula un deseo y el deseo es igual o peor a la cochina realidad. Ni el más irracional de los políticos que aprecie su oficio o que piense en sí mismo, -que no hable obligado por otro, chantajeado o esclavizado- confundiría el deber ser con el ser… Hasta los más sanguinarios dictadores, dicen que toman tales y cuáles decisiones porque la sociedad futura será… y allí dibujan el deseo delirante o racional para su comunidad…pero el deseo está allá en el horizonte.

La cloaca, el excremento, social y político en una sociedad es cuando un dirigente político dice: “Mi deseo es que el dictador, el déspota, no sea juzgado por crímenes de lesa humanidad o el narcotraficante no pague sus delitos”. Porque ese deseo es lo que él considera el deber ser y trabajará en función de ese horizonte; porque deseo y voluntad de acción están amalgamados. Los que se opusieron a Pinochet, deseaban, querían condenarlo, encarcelarlo, matarlo; pero por un principio de realidad tuvieron que negociar y fue su ministro de la defensa. Pero como el deseo, el querer era otro; el horizonte era otro, celebraron cuando se les juzgó... era el horizonte de la acción política; aunque la realizaron años después.

La declaración de José Guerra no fue un error de apreciación, ni un problema de contextos; fue un despropósito insostenible y perjudicial para la sociedad, porque manifestó su querer, su deseo. No se expresaba de táctica ni de estrategia, ni de la realidad sino del deseo, de lo que quiere para el futuro.

Afirmo con propiedad que no existe argumento racional que pueda sustentar lo que él dijo y reto a quien me lea a elaborar un argumento a su favor, mínimamente racional, desde la perspectiva de la oposición, desde la más light hasta la más radical. Porque se expresó en términos del deseo; lo que él desea. Su deseo es que Nicolás Maduro y Diosdado, dejen el poder y no se les juzguen: ... “(…) no lo quiero ver en La Haya”; “no lo quiero ver preso…” Él y quienes compartan su mirada trabajarán en función de ese horizonte de sentido; porque para José Guerra es el deber ser, lo que desea.

Hasta el último día de mi vida, pase lo que pase en Venezuela recordaré semejante formulación; porque el lenguaje nos configura como sociedad, como pueblo...

miércoles, 8 de abril de 2020

La confusión entre reconocimiento del otro y la ética jabonosa


La confusión entre reconocimiento del otro y la ética jabonosa
Jonatan Alzuru Aponte
El reconocimiento del otro, del opuesto, de quien tiene ideas contrarias y procesar esas diferencias con argumentos y prácticas políticas, como el voto, es parte sustancial del espesor democrático. Sin duda alguna. Es una apuesta para la vida en común.  Tratar de resolver las diferencias con métodos democráticos es una apuesta racional. Reconstruir el país asumiendo que pensamos distinto, pero hay un interés mayor, la vida en comunidad, es éticamente irreprochable.

Pero el reconocimiento de la otredad para la vida en común no supone, en ningún momento, hacerse de la vista gorda frente a las prácticas despóticas de quien gobierna. Reconocer al otro, no supone bajar la cabeza y arrodillarse frente a las injusticias que han cometido los poderosos. Reconocer al otro, jamás supone callarse, doblegarse o arrodillarse. Reconocer al otro, jamás conduce a una actitud de esclavos. La esclavitud no es opción de vida en ninguna circunstancia.

Para Occidente una figura central, de nuestra cultura, fue Jesús de Nazareth, más allá que usted sea un divino ateo o profese una religión distinta a la cristiana; tan solo nombrar la palabra universidad, seminarios, problemas teóricos o pensar en la práctica de escribir e interpretar con rigurosidad, usted ya está inscrito lo ignore o no, en una tradición que se remonta al mundo monástico. Así que Jesús es una referencia, incluso para dar cuenta del año en que vivimos.

Pues bien, Jesús fue un hombre que apostó al perdón como principio, a poner la otra mejilla, al juzgarse primero a sí mismo antes que etiquetar a otros; pero jamás confundió esa postura con el callarse ante las injusticias. Precisamente, la muerte en cruz, fue producto de denunciar a los poderosos; de sacar del templo con violencia a los mercaderes, a quienes llamó hipócritas, sepulcros blanqueados, raza de víboras y siendo consecuente con su palabra y sus acciones, asumió responsablemente, las reacciones políticas de los poderosos frente a su denuncia.

La confusión del reconocimiento al otro con una ética jabonosa, es similar a confundir una cabeza de gallo con una cabeza de perro. La violación sistemática de los Derechos Humanos por parte del despotismo; la muerte de nuestros jóvenes en las manifestaciones convocadas por la Asamblea Nacional, los heridos, los torturados, son responsabilidad directa de los aparatos represivos del despotismo, pero también, esas tumbas, esos muertos, pesa en la conciencia de quiénes convocaron dichas manifestaciones; tanto solo en el 2017 asesinaron de abril a julio a 124 personas; en 2019, de enero a mayo, asesinaron a 66 personas; según las cifras conservadoras de ACNUDH. Esas muertes pesan en los hombros de quienes convocaron a salir, para enfrentar al régimen. Los muertos por causa de la utilización de las políticas sociales como control social, dígase desnutrición, falta de medicinas… son responsabilidad directa del despotismo. ¿Qué razón motiva para que se indulte, sin el debido proceso, a sus responsables?

Las declaraciones del diputado José Guerra, están en consonancia directa, con las declaraciones que realizó Stalin González al periódico digital “La Vanguardia.com”; quien luego afirmó que sus palabras estaban descontextualizadas, pero sin explicar cuáles afirmaciones eran cierta y cuáles no. Pero lo cierto del caso, es que el diputado Guerra lo hizo de forma clara y diáfana. Sus declaraciones, claramente, son el reconocimiento explícito que la línea política de cese a la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres; no solo que fracasó…que no será…  y lo peor, lo más grave, lo despreciable, lo éticamente inaceptable, es que intenta convencernos que lo deseable para el país es que la parranda de ladrones, corruptos y opresores, se les libere de cualquier responsabilidad política y jurídica, con el cuento del reconocimiento del otro.

Quiénes pensaron alguna vez que la mesita dirigida por el inefable Claudio Fermín y compañía era, para decir lo mínimo, un exabrupto… con las declaraciones actuales de nuestros diputados, tendrán que reconocer que son los nuevos líderes; porque su táctica y estrategia política, articulada con el despotismo, ha dado tanto resultado que ahora, es el argumento esencial de quiénes hace meses denunciaban  al déspota no solo como dictador y violador de los derechos humanos sino como capos y narco traficantes. ¡Qué tristeza!

PD: La duda incomprensible. ¿Por cuáles delitos pide perdón José Guerra y los diputados de la Asamblea Nacional? Afirmó José Guerra: “El perdón no puede ser para los nuestros nada más. Tiene que ser para todos. Porque si no; no hay solución…” 


lunes, 2 de diciembre de 2019

DEL CESE DE LA USURPACIÓN A PRESERVAR LA CORRUPCIÓN


DEL CESE DE LA USURPACIÓN A PRESERVAR LA CORRUPCIÓN
Jonatan Alzuru Aponte

Ningún venezolano que se oponga al despotismo, con un mínimo de sensatez, pudiese alegrarse de lo que acontece con los diputados de la Asamblea Nacional. Los sentimientos correspondientes son rabia, indignación, horror, tristeza, quizás mezclados con estados depresivos y en ningún caso es porque nos sorprendamos de la existencia en la política de corruptos, sino por las implicaciones, los efectos que tienen tales acciones para todos los venezolanos.

El asunto no es solo la corrupción; no se trata de un delito y las penas que le corresponden al funcionario por cometerlo. Para el pueblo venezolano no es solo un problema de ética pública, de la moral o las buenas costumbres de un funcionario y de su responsabilidad frente a la justicia, ¡No!

El problema central es que la corrupción está asociada a un hecho de mayor trascendencia, la permanencia en el poder del déspota. Por lo tanto, es absurdo limitarla a un problema de unos individuos que delinquieron.  Se trata que esas acciones han determinado y siguen determinando las tácticas y estrategias para enfrentar al déspota.

El despotismo realizó una estafa (un acuerdo con Claudio y compañía), toda persona mínimamente racional, podía percatarse que era una estafa porque los interlocutores (supuestos opositores) ni tenían representación ni poder alguno para acordar con el despotismo. Sin embargo, los únicos de la oposición que aceptaron en la práctica los acuerdos de la llamada Mesita, fueron los de la Asamblea Nacional, quienes aceptaron la incorporación de los parlamentarios, sin ningún tipo de problema y funcionaron como que si tal acción fuese parte de su propia agenda política.

Obviamente, si se incorporaban hasta el político o analista más lerdo, sabía que tendrían derecho a votar e influir en las decisiones y para alcanzar sus objetivos tendrían que maximizar sus votaciones, dígase, ganarse a más parlamentarios. El Diputado José Guerra denuncia, un día después de la conformación de la comisión de postulación para los miembros del CNE, que hay una operación para comprar diputados… Pero es que la lectura puede ser distinta y al calor de las nuevas informaciones debemos leerlas de otra manera, a saber: Los diputados del PSUV se incorporan al parlamento, cuando tienen amarrado a los diputados de la oposición.

Ahora bien, después de las declaraciones del ex embajador y de la publicación de los trabajos de investigación periodística, se tomaron decisiones administrativas, tardías y viéndosele todas las costuras; pero nada han dicho de la ruta política; como si la corrupción fuese un problema individual y no estuviese articulada a la permanencia del despotismo en Venezuela. Los venezolanos no somos una partida de ignorantes y estamos hartos que la dirigencia política nos trate como infantes.

¿Qué cambiará en el orden político? ¿Cuál será la táctica? ¿Unidad? ¿Con quién? ¿Cómo? ¿De qué manera?

miércoles, 20 de noviembre de 2019

EN INCERTIDUMBRE


EN INCERTIDUMBRE
Jonatan Alzuru
Sigo sosteniendo lo que afirmé en este artículo: “¿De qué ocuparnos?”  Donde analizo por qué es una estafa el acuerdo de Claudio y compañía con el déspota.
El mismo día que salió publicado, los diputados del PSUV, cumpliendo con la farsa se incorporaron a la AN; días antes liberaban al vice presidente de la AN; porque la verosimilitud es la virtud de una estafa bien elaborada... y... la farsa sigue y sigue y sigue... La estafa, sigue... ¿La verdad? Nuestro pueblo, nada tiene que ver con eso, quienes salen a marchar una y otra vez; lo hacen con convicción, con fuerza, con decisión... nuestro pueblo ha enfrentado con más acidez al despotismo y por más tiempo que el pueblo boliviano... Es incomparable, absurdo y verdaderamente infeliz realizar esa comparación... pensemos que solo en el 2017 fueron más de cincuenta días consecutivos, revisemos las caras de miles de jóvenes..... de los centenares de muertos, de los que han torturado... En términos de violación de derechos humanos, el despotismo venezolano tiene un récord.... pero también el pueblo en su resistencia.... Los problemas en ningún momento han dependido de nuestra población... Incluso, de nuevo reitera lo que se hizo o, tenemos tan poca memoria que no recordamos todo el esfuerzo sistemático, en este año, en el 2019,  con las Fuerzas Armadas en febrero, en marzo... Mientras la farsa sigue y sigue... Y el peor error es minimizar, ridiculizar o despreciar lo que sucede con quienes componen la estafa... ¿La verdad? En lo más profundo de mi ser... deseo equivocarme... ¡Cómo voy a querer tener la razón!.... La claridad que algunos tienen en las redes, sobre cómo estamos enfrentando al despotismo...me cuesta verla en la clase política... Ojalá la pasión y el deseo de nuestro pueblo pueda ser canalizado por la dirigencia,... pero me cuesta verlo... Qué se piensa de la declaración dada por el ahora Diputado legítimo y legal del PSUV (estatus dado por la propia práctica de la oposición en consonancia no con su proceso...aparentemente, sino con el de la MESITA) Torrealba, quien forma parte de la Comisión para renovar el CNE, cuando afirma, no hace más de 15 días: “Hemos decidido incorporarnos activamente en la comisión de trabajo que se constituya, para la renovación del Poder Electoral y para el establecimiento de garantías electorales amplias que conduzca a la realización de las elecciones parlamentarias pautadas según dicta nuestra Constitución para el año 2020” (5 de noviembre 2019). ¡No! No le pido a los amigos entusiastas de las redes que respondan... Yo le suplicaría a la dirigencia que nos indicaran, qué dicen frente a esto... ¿cuál es su propuesta alterna que con gusto me apunto...? ¿Acaso los eventos que se realizan hoy, mañana, es para alcanzar una mayoría electoral en noviembre del 2020?
Amigos de las redes ojalá, la dirigencia quienes tienen la responsabilidad de explicar los acuerdos, las negociaciones y la ruta, nos dijeran con claridad hacia dónde vamos... aunque fracasemos, cuál es la apuesta... ¿La verdad? Yo no la sé... Eso sí, la deseo... salir del déspota lo más pronto posible... es un deseo... pero los deseos no preñan, me decía mi abuela.... Quizás no vale la pena lo que escribo, mis reflexiones; quizás estoy deprimido... quizás no debería escribir... Sí tal vez... en fin...
Mis respetos, profundo y mi admiración a todos los que han marchado, a los que siguen marchando, a los que no paran... porque sus rostros me dan ánimo...me dan esperanza... Sí... en medio de mi total incertidumbre....

viernes, 8 de noviembre de 2019

Venezuela en Dolor Mayor


VENEZUELA EN  DOLOR MAYOR
Jonatan Alzuru Aponte

“¿En qué traste se perdió la canción y la sonrisa?
Cuando la noche quebró sus brazos sobre la vida”
Canción en Dolor Mayor. Alí Primera.


Dedicado a todos los pueblos de América Latina que sufren violaciones de los Derechos Humanos; sin importarme, en absoluto, que sus gobiernos sean de una ideología o de otra. 

Escribir objetiva, serena y descarnadamente sobre el sufrimiento del pueblo de Venezuela, cuando se es venezolano, es una tarea titánica. La presente reflexión es a propósito de la violación sistemática de los Derechos Humanos en Venezuela.

Quizás cuando se vive la represión en carne propia, tal vez, solo tal vez, es posible comprender el sufrimiento de los que habitan en otro país. Cuando las cifras de muertos y heridos nos duelen en los tuétanos y dejan de ser números abstractos y se transforman en rostros, en familias que aún sin conocerlos los llevamos en pancartas, en franelas, en nuestros cantos, porque son de nuestra tierra, de nuestra comunidad, porque huelen a nuestra sangre derramada; desde esa condición dura, difícil y dolorosa, quizás es posible comprender qué significan esas cifras en otro país.  Y quizás… entonces, es posible que la venda se nos caiga de los ojos y despertemos. No solo para ver a nuestro país, sino al país vecino. Al pueblo hermano. Y quizás las cifras, dejen de ser cifras; y, entonces, el número frío, descarnado, estadístico, empiece a desprender el olor a carne, a lágrima, a llanto, a esperanza rota, a brazos quebrados sobre la vida, a sueños fracturados.

Coloquemos rostros. En abril del año 2017, se iniciaron un conjunto de manifestaciones en Venezuela, Iniciándose a Jairo Ortiz, un joven de 19 años, lo mató un policía, no fue con un perdigón, fue con una bala en el tórax. A Daniel Queliz, tres días después, en otro estado del país, lo mató la policía con una bala en el cuello. Al día siguiente, en otro estado, mataron a Miguel Colmenares con 11 disparos; en esa misma manifestación murió Brayan Principal (14 años), otra bala. En ese mismo estado, ese mismo día, le dieron una lluvia de perdigones a quema ropa en el pecho a Carlos Moreno, 17 años y lo mataron. Días después,  Juan Pablo Pernalete no se asfixió con una bomba lacrimógena, murió porque le dispararon a quema ropa la bomba en el pecho.[1]

¿Saben porque no sigo relatando muertes a mano de los aparatos represivos del estado?  Porque del 1 de abril al 31 de julio mataron a 124 personas en su mayoría jóvenes entre 15 y 25 años, en el contexto de las protestas. Ese año encarcelaron a 5000 personas y, de ellos, a 609, violando la constitución y todo tratado internacional, fueron procesados por tribunales militares, tal como lo señala el informe de ACNUDH, de la época.[2]

El año donde las manifestaciones han sido más pacíficas en Venezuela ha sido este año, el 2019, que se iniciaron el 23 de enero. Al día siguiente, el 24 de enero, en un solo día, el régimen mató a 26 personas.[3]  La Oficina de ACNUDH documentó 66 muertes durante las protestas realizadas de enero a mayo de 2019, de las cuales 52 son atribuibles a las fuerzas de seguridad del Gobierno o a los colectivos.[4]

Las cifras son alarmantes, pero eso es nada y cuando se trata de seres humanos la expresión “es nada”, da asco. Pero sí, es absolutamente nada, frente a lo siguiente: ¿Saben por qué los más pobres, los excluidos sociales no protestan en Venezuela? Antes de contestar, es bueno reiterar nuestra situación, en Venezuela el problema no es la desigualdad, sino el hambre, la falta de alimentos, de medicinas; es una sociedad que vive en la miseria, cuyos habitantes son sobrevivientes; mientras una clase social mínima, quienes tiene veinte años en el poder son súper multimillonarios. Un dato: en el 2018 Estados Unidos no había tomado ninguna medida que implicara un bloqueo; todas las medidas, hasta ese año, eran a personas y no al estado venezolano.

Reitero, si la situación estaba tan mal y ahora es peor ¿Por qué los pobres no han bajado de los cerros como en el año de 1989 con el caracazo? ¿Por qué no se ha dado un estallido social, parecido, semejante, cercano, al de Chile? La respuesta es muy dura, muy cruel, muy terrible, duele en las vísceras. Porque el estado los asesina en masa.
Según el informe de la Oficina de ACNUDH, el despotismo venezolano masacró en las zonas populares, donde habitan los más pobres del país, desde enero de 2018 a junio de 2019, a 6.856 personas. ¿Leyó la cifra? ¿Puede colocarle rostros? Citemos: “La proporción de presuntas ejecuciones extrajudiciales cometidas por las fuerzas de seguridad, en particular por las Fuerzas Especiales (FAES), en el contexto de las operaciones policiales ha sido sorprendentemente elevada, según señala el informe. En 2018 el Gobierno registró 5.287 muertes, supuestamente por “resistencia a la autoridad”, en el curso de esas operaciones. Entre el 1 de enero y el 19 de mayo del presente año, otras 1.569 personas fueron asesinadas, según las estadísticas del propio Gobierno. Otras fuentes apuntan a que las cifras podrían ser muy superiores”.[5]

Creo que las cifras solo de muertes, son tan contundentes que me parece innecesario, casi un irrespeto con nuestro pueblo, dar detalles de la cantidad de heridos de bala, heridos por perdigones a quema ropa, lisiados, los torturados, los muertos por tortura… Las terribles vejaciones que se sufren a diario, como por ejemplo, detener a un diputado en ejercicio, desnudarlo y mostrarlo en las redes sociales defecado.

El dolor mayor para nosotros lo venezolanos es que quienes se sienten sabios, los intelectuales de Iberoamérica y los políticos llamados progresistas que apoyan a Maduro, han sido incapaces de condenar a ese régimen despótico, porque les da prurito que los perciban de derecha. Esa deshonestidad inhumana, solo produce indigestión, vómito y una rabia ancestral porque es imperdonable que se hagan la vista gorda frente a la tragedia de nuestro pueblo. Frente a ello afirmamos que el problema no es la religión ni la ideología que profese quien gobierna, sino cuál es su práctica, cómo se comportan los aparatos represivos del estado frente al pueblo.

Escudarse en quién ha liderado a la oposición en Venezuela, en el menor de los casos, para no opinar sobre la masacre a nuestro pueblo, es pretender invisibilizar lo que sucede. Expresado enfáticamente: es una cobardía inmoral, una ética vacía, acomodaticia y repudiable con la excusa ideológica.

Frente al horror del Déspota, ¿Cuál ha sido la única posibilidad de la multitud? Huir, una diáspora de millones de personas, porque lo ordinario en Venezuela es el estado de excepción; porque lo cotidiano, son milicos paseándose por todas las avenidas mañanas, tardes y noches, los 365 días del año. Y como todos los gorilas, con el perdón de la especie, con su placer sádico, torturan y asesina sin ningún poder que los controle, en nombre de la revolución bonita.

¿Derechos Humanos en Venezuela? ¡Ay!... ¡Ay!...  ¡Ay!


lunes, 21 de octubre de 2019

CHILE PARA PENSAR VENEZUELA


CHILE PARA PENSAR VENEZUELA
Jonatan Alzuru Aponte

Los acontecimientos sociales y políticos de Chile en los últimos días, octubre 2019, es un asunto de su gobierno y sus nacionales. No me compete interpretarlos en ningún sentido puesto que es el país donde resido como extranjero.

Lo que sí puedo afirmar con toda propiedad es la desfachatez y el descaro de intelectuales y políticos llamados progresista, socialistas, comunistas o de izquierda que, al referirse a las protestas en Venezuela, se dedican a la crítica de las formas de lucha. Cuando se tranca una avenida alzan sus voces, cual carmelitas descalzas y de rodillas claman al mundo por el libre tránsito en Venezuela; lloran pidiendo pidiendo paz, se rasgan las vestiduras horrorizados y claman al Señor por protestas pacíficas, pero jamás se ocupan del fondo del problema; pero, ahora, cuando se refieren a Chile se dedican al fondo del problema, pero jamás a las formas de lucha.

Lo grave de la situación venezolana es que la opresión, la miseria, el hambre, la represión no tiene paragón con ningún país de la región. Pero ahora, la excusa de los fariseos, para justificar que la sociedad se haya transformado en un campo de concentración, es que los Estados Unidos tiene bloqueada a Venezuela. Es decir, las medidas tomadas por el gobierno norteamericano en el 2019, la extrapolan perversa y manipuladoramente para los años anteriores. Solo los desinformados pueden aceptar tales argumentaciones; aquello que no revisan la cantidad de petróleo vendido a Norteamérica desde 1998 hasta el 2018. Solo los lame pisos, pretenden ocultar el destroce del aparato industrial por parte del despotismo desde 1998 hasta el 2019. Solo los miserables son los únicos que se olvidan que el despotismo venezolano en el 2015, decidió racionalmente el ecocidio más grande de América Latina, en nuestro Amazona, para entregárselo a las trasnacionales para la explotación de oro, coltan y otros minerales, dirigida por los gorilas militares; tal acción condujo al desplazamiento más grande de nuestros pueblos indígenas; pero eso se silencia porque el déspota se proclama de izquierda y entonces, como focas aplauden en el Foro de Sao Paulo.

Los venerables intelectuales del santoral de la izquierda nada dicen del destroce sistemático e intervencionista a las universidades en Venezuela cuyas principales casas de estudios han sido gratuitas desde el siglo XIX; pero los imbéciles desinformados o perversos y manipuladores hablan como si esa fue una conquista de las últimas décadas.
Y cuando el pueblo venezolano se levanta contra esas decisiones, entonces, deja de ser pueblo, para esa raza de extraño budismo, para transformarse en oligarquía, en derecha, al servicio de los más oscuros intereses y gritan al cielo que una guarimba es una acción golpista. La hipocresía da asco.

Si nos vemos en el espejo de Chile y la consideramos una sociedad injusta y que es justa la protesta social en la actualidad, entonces… ¿Cuál sería la forma de lucha, justa, que nos correspondería en Venezuela?