martes, 19 de junio de 2018

¿Hacia dónde apunta “la peste del siglo XXI”?


¿Hacia dónde apunta “la peste del siglo XXI”?
Jonatan Alzuru Aponte
En las redes sociales recién ha empezado a circular un documental titulado: “Chavismo, la peste del siglo XXI” escrito y dirigido por Gustavo Tovar, entiendo que el material forma parte de la “Fundación Humano y Libre”, siendo su productora “La orilla”, en asociación con “El Nacional”, “RCTV” y “NTN 24”.   Es un documental de hora y media.
En primer lugar, considero que cualquier persona, creador, cineasta, venezolano o venezolana de a pie o político o cualquier extranjero tiene el derecho e incluso el deber de expresar su mirada del acontecer social y político del país, sea de la posición política que sea. Y el lector, la audiencia, el receptor puede disentir o no de lo que se le presenta. Allí reside el espesor democrático de una sociedad. Dejo esto sentado como principio. Mi asunto no tiene nada que ver con las opiniones emitidas por ninguno de los entrevistados en el documental.
Mi asunto fundamental es de otro orden, para decirlo trasparentemente, de táctica y estrategia política en el aquí y el ahora en Venezuela.  
El documental tiene como soporte económico una asociación con dos importantes medios que en Venezuela han sido profundamente golpeados en los períodos de Chávez y Maduro. Sus directivas han tenido papeles relevantes en la construcción de la opinión pública y han participado directa o indirectamente en el quehacer político de Venezuela en el siglo XX y en el XXI. Y el documental pretende fijar una posición política en la circunstancia actual de nuestro país. Mi pregunta es: ¿Hacia dónde apunta esa posición política?
Quien lo mira de forma rápida y con el corazón, pues llega a la conclusión que es una oposición radical. Mi pregunta ¿Oposición radical contra quién? Y ¿a favor de quién y con quiénes? Argumentaré mis preguntas.
1.-  El documental de hora y media, nombra a Maduro en los últimos diez minutos. Y sale a propósito de su postulación por parte de Chávez, antes de su muerte. Por lo tanto, el objetivo fundamental del documental es Chávez y no Maduro. Entiende a este último como una consecuencia y pretende hacerse cargo de la causa. Es una oposición radical contra Chávez.
Pensemos tácticamente: Tal posición excluye no digamos a una dirigencia que de suyo la descarta, sino a gran parte de un pueblo que emocional, ideológica, (enajenado o no…como lo quieran tipificar) que estaba con Chávez y hoy día no soportan a Maduro y que han salido a las calles, votado en contra o se han abstenido.
2.- ¿Tiene sentido hacerle la guerra a una persona muerta que fue un líder carismático, con una profunda conexión con los más pobres, tal como lo describen una y otra vez los entrevistados en el documental y no al dirigente vivo que carece de carisma y es quien está al frente del gobierno? ¿Cuál es el beneficio político de esa acción?
3.-  Todos los liderazgos de la oposición han cometido sendos errores, en distintos momentos, se han turnado pues. La prepotencia y el individualismo, tanto de partidos como de dirigentes, han sido los más reiterados. La incapacidad de la construcción colectiva para confrontar, desarticular y consolidar una nueva fuerza política es una responsabilidad compartida por todos nuestros dirigentes. Antes esa constatación que se puede validar fácilmente: ¿Qué aporta ese documental? ¿Estimula a la unidad o profundiza las fracturas? No tanto con relación a los chavistas antimaduristas (excluidos por principio), sino a la masa opositora que se distribuye en distintos partidos, organizaciones y movimientos sociales que se invisibilizan o aparecen matizados en el documental. Y, otros, por supuesto, perfectamente resaltados. ¿Cuál es el destino de esa táctica? En función de ¿cuál estrategia?
4. Por último, para no alargarme, en términos estrictamente cinematográficos, su desastre como documental es que utiliza imágenes y situaciones del período de Maduro 2014, 15, 16, y 17; de una manera tal que quien lo observa y no es del país, perfectamente pudiese pensar que corresponden a la época de Chávez. Porque las acompañan con discursos del fallecido presidente. Esto no es un asunto de opinión sino de mala elaboración fílmica, para decir lo menos o, (otra arista), manipulación exprofesa con algún tipo de finalidad de la historia reciente de nuestro país. ¿Cuál será el objetivo? Quienes financian tienen pericia en el área, pericia política y con excelente formación. ¿Cuál será el interés de producir ese pastel?





miércoles, 31 de enero de 2018

IN MEMORIAM A MAURICIO NAVIA

Amigo, Mauricio Navia, querido amigo, hace minutos me informaron que decidiste ir a pasear al Olimpo; no me dijiste nada. Tomaste ese avión así, tan rápido, tan repentino. Que quedé mudo. Sin habla. Con un manantial de flores multicolores hirviendo de mis ojos, como un volcán en primavera.
Quiero decirte amigo que fuiste una de las personas que me tendió la mano en el momento más desesperado de mi vida. Te debo tanto…Mis publicaciones fueron posible porque tu comprendías que mi pasión era la escritura e hiciste los malabares propios de un buen futbolista para que yo realizara mi deseo. Cuando se levantaron los dragones, sacaste la espada y sin nervio la blandiste, solo por defender al amigo; sin ningún otro interés que defender al amigo.
Querido amigo, bueno ahora podrás librar con propiedad nuestra disputa sobre los romanos, Foucault, su lectura de Nietzsche y el asunto del arte… para nada compartíamos esas visiones… y de cierta manera qué importancia tienen esos asuntos de biblioteca…. Sin embargo, sé de tus gustos, pues aprovecha y ponte al día… De pronto me mandas una traducción, seguro que el viejo Heráclito puede iluminarnos en la diatriba, porque todo fluye…  Es un eterno fluir….
Retornaste amigo… Te fuiste corriendo sin despedirte y me dejas un espacio hondo de silencio en mi interior… ¿Sabes? Recuerdo una tarde que me tocaba dictar el seminario sobre Nietzsche y estaba cerrada la Universidad por los disturbios, me llamaste y me dijiste, dicta la clase en la Dirección de Cultura; cuando llegamos estaban desalojando el edificio… Yo despedía a los estudiantes, cuando me dijiste ya hablé en el Hotel Chama para que dictes la clases en el restaurant y así lo hicimos.
Esa acción no fue gratis, era tu concepción de academia en medio del desastre,  la miseria humana que pulula en nuestro país, la huelga profunda de cerebro, el espíritu de esclavitud que anida en cada rincón y esa religión mágica que monta ideales  y vive con el peso más pesado de las ideas en el cerebro soñando un reino de los cielos para los que piensan como dicta la fe y el infierno para todos aquellos que piensan diferente; la inquisición medieval en un mundo posmoderno cuyos jueces son los peores porque son esclavos de sí mismo y solo el resentimiento los hace gobernar… Frente a eso, tú luchabas desde tu trinchera… La universidad abierta para hacer pensar… eso es innegable…
Querido hermano recuerdo nuestras peleas, nuestras disputas, nuestras diferencias de criterios, pocas veces te exaltabas, pero yo te provocaba… pero luego, tú con la sonrisa amplia me decías… Ya, vamos Jon, tomemos una cervezas… pero como no puedo tomar cerveza, mirabas por encima de tus gafas y decías qué quiere el honorable y así llevamos gran parte de nuestra historia.

Hiciste que la Universidad de los Andes para mí se convirtiera en mi Alma Mater.., Cuando pienso en academia, pienso en la ULA…. Querido amigo allí te recibirá Alberto Arvelo Ramos, ese insigne venezolano, porque fuiste un digno heredero de pensar la Dirección de Cultura no para una Universidad sino para un estado, para un país… ve con él al encuentro de Nietzsche y Heidegger… Que William Blake seguro les reza una oración… Saluda por favor a Dionisio y entrégate en cuerpo y alma a las fiestas venusinas… No sé querido amigo qué decirte, te fuiste así, sin avisar como un viento en ráfaga… Honorable, sí mi amigo honorable, solo mi llanto es mi máximo homenaje a tu existencia… un abrazo y un beso hermoso.

viernes, 3 de noviembre de 2017

APRENDAMOS PARA ALCANZAR LA VICTORIA

APRENDAMOS PARA ALCANZAR LA VICTORIA
Jonatan Alzuru Aponte

El frente amplio no es un deseo sino una necesidad histórica. Es un espacio de construcción colectiva de una política para liberar a Venezuela y para reconstruirla. 
Para que logre su objetivo debemos aprender, con urgencia, a procesar las diferencias; aprender a impulsar proyectos políticos donde se incorporen los disensos. Una práctica que no suponga que el otro debe plegarse a juro y porque sí, a una mirada y a una práctica de quien dirige o lo que piensa la mayoría. Los disensos y las diferencias no son una debilidad, más bien, son nuestra máxima fortaleza.
Quien escribe, lo aprendió a través de muchos años.  Mi aprendizaje se demoró mucho por mi prepotencia e intolerancia hacia los otros, quince años. Sin embargo, estuve en una formidable escuela, el Centro de Investigaciones Postdoctorales que existió en la UCV (1989-2011).  Sus fundadores no solo lo predicaban sino lo ejercían en la práctica. Rigoberto Lanz -(¡Por favor! si le produce incomodidad ese nombre, piense que no me interesa la persona sino su enseñanza; haga el esfuerzo por centrarse en la enseñanza, esto es vital).
Decía: Rigoberto Lanz desde que fundó el equipo de trabajo que se inició hace cuarenta años, en 1977 y que se institucionalizó en 1989, promovió el trabajo con el que disentía, incorporando en el equipo, en revistas y en sus libros a pensadores opuestos a él. El CIPOST fue un Centro donde ninguno pensaba igual al otro, incluso eran opuestos y eso generaba roces, fracturas, serias discusiones, molestias, pero tenían claro el horizonte: hacer un Centro de Investigación distinto. Actualmente, en nuestras librerías, se consigue la redición del libro “Cuando todo se derrumba”, editado por Bid & Co y REDIVEP; su importancia es que se inicia con el antiprólogo de Miguel Ron Pedrique, otro de nuestros fundadores. Pensaban distintos, opuestos, disentían, pero eso se expresaba de forma conjunta en un libro.  También pueden leer “Fragmento de un hacer” publicado por Bid & Co; donde recoge la experiencia de los fundadores.
Apenas a finales del año pasado, publiqué el libro “La vida en breve. Miguel Márquez” que fue cuando me atreví a que me antiprologaran; lo hizo de forma magistral, Gonzalo Ramírez, quien piensa radicalmente opuesto a mí y me hizo críticas tanto de contenido como de mi actitud de lectura durísimas, en su presentación.  Allí concreté, junto a él, por vez primera, lo que me constituía culturalmente: La celebración de la diferencia, sin concesiones. Esa experiencia educativa es vital aprenderla, en la práctica política, para configurar el Frente y alcanzar la victoria.
 Aterricemos. La fractura de la oposición no fue por el evento electoral de las regionales; sino por la prepotencia que en la práctica se manifiesta como intolerancia hacia el otro, al que piensa distinto; intolerancia por el que disiente de los acuerdos. El evento electoral es un efecto de esa actitud, antes, durante y posteriormente. Eso es lo que hay que combatir, desde ya, ni siquiera por convicción, sino por necesidad práctica: la intolerancia y la prepotencia; estimulando de forma simultánea la capacidad para acordar y disentir, manteniendo de forma sólida, un proyecto político común.
Valga un ejemplo. La mayoría de los partidos acordaron asistir al evento electoral de las regionales; dos partidos, Alianza Bravo Pueblo y Vente Venezuela, de forma autónoma decidieron no asistir. Celebrar el disenso e incorporarlo significaría lo siguiente: Ambos partidos explican su razonamiento del por qué no asistirán, en qué están en desacuerdo, sin acusar al resto de traidores; simplemente tienen una visión dentro de la coyuntura distinta, aunque comparten un horizonte común, la estrategia es común. Los otros, tampoco acusan a los disidentes, sino por el contrario, le ofrecen al pueblo el horizonte mayoritario y también el camino disidente. Esto supone no pensar que la multitud, las comunidades, el pueblo, son un rebaño infantil que hay que arrear, sino que es capaz de decidir; tal como fue en la práctica, el ciudadano tomó su decisión.
Se realiza la elección y tal como sucedió, se ganan cinco gobernaciones; cuatro se desprendieron del horizonte común; porque se arrodillaron frente al tirano, porque reconocieron a la Asamblea Dictatorial Constituida, porque en definitiva se burlaron de los electores.  Ese imponderable, jamás lo podemos sortear, las decisiones indignas siempre están en las esquina y cualquiera puede ser presa de la ambición, de la miopía política y en definitiva de la estupidez.  Allí es un costo para todos. Lo importante es saber cómo minimizar su efecto y cómo maximizar cualquier logro que se oriente hacia el horizonte común.
Pero se ganó una, la del Zulia, a pesar de todas las circunstancias.  Celebrar la dignidad del candidato es transformar esa postura individual y del partido en una acción colectiva, donde todos, incluyendo a los disidentes de esa táctica,  podrían juntarse hombro a hombro; tal vez, señalando sus aciertos en la mirada de la coyuntura pero defendiendo al compañero en la calle, manifestando y subvirtiendo, imposibilitando la arbitrariedad de una nueva elección o su inhabilitación. Haciendo de ese evento la ocasión precisa para aclarar, en la calle, con la protesta, que la Asamblea Nacional no está derogada y que es frente al poder constituido que el candidato debe juramentarse, porque la finalidad de la Asamblea Dictatorial Constituida, en todo caso, es hacer una nueva constitución; pero como también es un  horizonte común no acatar sus mandatos, entonces, se maximiza la protesta.
Pero imaginemos, en el supuesto negado, que lo dejasen gobernar; se trata de no aceptar ninguna imposición como esos supra gobernadores nombrados a dedos por el poder, protestar allí con fuerza, con unidad y, simultáneamente, todos, aportar con inteligencia a los mejores cuadros para el ejercicio de gobierno, sobre todo los que disentían. Y en esta nueva etapa de lucha, quien era minoría en el proyecto en tanto disidente, empieza a ocupar un puesto mayor de comando por su mirada acertada; entendiendo que la dirección colectiva siempre rota y no rota por elección, sino por la pericia en el manejo de las coyunturas. Pero, entendiendo, además, que la coyuntura no es lo sustancial sino el horizonte, transformar a Venezuela, recuperar el espacio público y, en definitiva, salir de la esclavitud.
No pierda tiempo refutando el ejemplo o buscándole cuatro patas al gato. Elevemos la mirada. Lo importante es tener la inteligencia práctica para generar acciones, cuando exista disenso (que no  será siempre) e incorporarlo dentro de una estrategia común. Esto no es una receta, sino una actitud en el trabajo cooperativo. Es una práctica diaria que nos conduce a minimizar la prepotencia, la intolerancia y a maximizar las potencialidades de cada persona, grupo o asociación.  La reiteración de esa costumbre irá configurando, desde ya, una cultura democrática.

Este escrito está pensado para nuestros dirigentes desde nacionales hasta locales y, para a todo aquel que comprenda que puede transformarse  en un dirigente de su propia vida en el ámbito político, desde el campo virtual hasta su acción en su comunidad.  No es un reto teórico, sino una urgencia práctica; el país requiere de un mayor esfuerzo que el realizado hasta ahora.  Luchemos por la configuración de un Frente Amplio y es el mejor momento porque hay un repliegue de la ciudadanía, es el momento de trabajar en las bases. 

martes, 31 de octubre de 2017

LIBERACIÓN Y RECONSTRUCCIÓN DE VENEZUELA

LIBERACIÓN Y RECONSTRUCCIÓN DE VENEZUELA
Jonatan Alzuru Aponte

Urge la construcción de un frente amplio de lucha, para el rescate de la vida en Venezuela. No es un frente para ganar elecciones, sino para liberar al pueblo venezolano del yugo explotador que le está robando la vida al pueblo.
Basta solo pensar el tiempo que requiere estar en una cola para conseguir el producto de la cesta básica, el tiempo para  buscar, hacer la cola y comprar una medicina, lo que se invierte en recoger agua, en limitar su uso diariamente; el tiempo para conseguir cualquier repuesto de cualquier aparato o automóvil; el tiempo que se invierte en el trabajo para conseguir un salario que no alcanza para satisfacer las necesidades… por lo tanto, el tiempo que se debe invertir para buscar un rebusque que le posibilite un poco más de dinero… al sumar todo ello, se evidencia que no hay tiempo para vivir, para compartir en familia, para usar el tiempo en aquello que lo hace distinto al resto de la naturaleza, crear y recrear la existencia… Y, si por casualidad, alguien logra un mínimo de tiempo para salir de ese estado de esclavitud, se arriesga a que le roben la vida por el desate incontrolable de la delincuencia.  Nos han convertido en una sociedad de bachacos, de vasallos; han transformado el país en un gran campo de concentración contemporáneo. La liberación es para recuperar la condición de humanidad.
Ciertamente, a finales de los noventa llegó un aire libertario que fue recogido políticamente por Chávez, fue una esperanza que prendió en Venezuela y en América Latina. Pero al pasar de los años se evidenció que cambiaron los rostros, pero se mantuvo la cultura… la cultura de acrecentar la riqueza por cualquier medio y PDVSA que se abría al pueblo, terminó en los bolsillos de la dirigencia; el mismo afán de lucro los condujo a buscar el dinero más seguro, cuando se tiene el aparato del estado, un control de cambio para multiplicar sus cuentas en dólares, mientras el pueblo empezaba a pasar hambre; pero el afán de lucro fue un motor exponencial y los condujo a incrementar la riqueza aún más y por eso pensaron que mejor que el petróleo, que ya lo tenían y el control de cambio, que ya lo tenían, era el narcotráfico y también incursionaron en él. De revolucionarios a delincuentes fue el proceso de descomposición putrefacta  de la dirigencia.
Se impulsaron políticas internacionales importantes, estratégicas, como UNASUR, el ALBA, Petrocaribe, para competir en el mercado internacional contra las grandes trasnacionales, mientras en lo local se destrozaba a la industria nacional y la poca producción agropecuaria que existía fue sustituida por la inercia, el despojo  con un discurso infantiloide destrozaron el pequeño parque industrial que existía –(con perdón de los bellos y admirables niños) discurso de una izquierda que confunde las ilusiones y los sueños con lo real o lo que es lo mismo, confunden una cabeza de gallo con una cabeza de perro-  como si fuese posible aliarse sin producción;  reactivando así, en la práctica, la cultura medieval: debemos vivir en un valle de lágrimas para que algún día llegue el reino de los cielos; cultura medieval para el pueblo, dirigido  y programado para los pobres, enajenando su condición de existencia, porque la clase dirigente se apropió  de la república como los nuevos señores feudales. No es casual que el único país que decreció y se empobreció de forma inhumana de la alianza latinoamericana fue Venezuela; y, a su vez, la clase dirigente se encuentra entre los más ricos del mundo.
Obviamente, perder esos privilegios que tienen, como nunca antes en la historia de nuestro país, los conduce a utilizar todas las tácticas y estrategias para no perder sus posición, ayudados por países que les interesa mantener la relación política y económica, por el usufructo de la riqueza que todavía obtienen de nuestra tierra, de nuestro subsuelo.
Como dice el viejo comandante Tupamaro del Uruguay, Pepe Mujica “… a los que les gusta la plata, hay que correrlos de la política, hay que sacarlo a patadas del ejercicio político…” La sentencia lapidaria marca una frontera, clarísima, entre los nuevos señores feudales y el pueblo republicano, pero también entre los aspirantes a ser miembros de la corte que están en la oposición, deseando estar allí, para apropiarse de la mina que se encuentra en nuestra tierra; y si no pueden, se arrodillan, aunque sea para que les den unas migajas, como las meretrices de los reyes. Se les conoce sus agallas también y por eso es necesario partir las aguas en dos, para empezar, sin claudicar, un nuevo momento de la lucha. Derrotado es quien deja de luchar.
No es tiempo de seguir a encuestadoras, ni a los maquilladores de imagen; es tiempo de la política con mayúscula. Es tiempo alciónico, porque de los fracasos se aprende más que de las victorias; es tiempo de creación gustosa. Es tiempo de bajar las voces en los medios y acrecentar las voces en la organización de nuestro pueblo. Es el tiempo que comande la pasión política.
Hay que dejar que las gallinas sigan cacareando en su corral; mientras se empieza un trabajo de base, acelerado y sin descanso, discutiendo, organizando, en los barrios, en los edificios, en las urbanizaciones de clase media y alta, entre los obreros, entre los campesinos, entre las organizaciones civiles, religiosas, estudiantiles, universitarias, entre los partidos políticos que sean capaces de desprenderse de sus medianas y pequeñas visiones de mundo; invitando a intelectuales de cualquier tendencia, porque no hay que pedir carnet cuando está en riesgo la condición humana; convocando sin miedo ni complejo a los industriales, a los empresarios, a los dueños de medios de comunicación, no para que marquen pauta, ni tampoco como pocillos de riquezas, sino para que se unan como iguales, como tiene que ser en la república y que la política sea la brújula en la discusión, en la organización, para preparar y ejecutar una batalla democrática y republicana, sin precedentes, para la liberación y reconstrucción del país.   

  

jueves, 26 de octubre de 2017

VENEZUELA:LIGEROS DE EQUIPAJES

VENEZUELA: LIGEROS DE EQUIPAJES
A los amigos.

Queridos amigos y amigas, escribo lleno de fuego, de pasión política y ligero de equipajes.
Escribo con los brazos en alto, para gritar desde las letras que la experiencia de la libertad es una aventura siempre posible y que tenemos que levantarnos de nuevo, como hombres, como mujeres, como comunidad; que es posible en medio de nuestra máxima dificultad apostar por una sociedad más justa, más fraterna, más humana; que el camino a elegir no es cualquiera, porque la forma de hacerlo y la forma cómo lo transitamos nos configura como personas y como comunidad; vengo a gritar que es posible luchar contra una minoría cuyos bolsillos tienen la marca negra y blanca; blanca de coca y negra de petróleo que resumen las dos fuentes de riquezas de quienes explotan a nuestro pueblo. Les invito a despertar, a tener el coraje de levantarnos y empezar de nuevo.
El asunto crucial no reside en ir o no a las elecciones, tampoco si se coloca una barricada o se tocan cacerolas, mucho menos si es con piedras o con nuestros cuerpos que se enfrenta a los aparatos represivos del estado. El asunto fundamental reside en la fe y la esperanza que se aloja en los intestinos y en los huesos, en la convicción profunda que unidos, sin odios ni retaliaciones pero con determinación, podemos empezar a forjar el futuro en el presente sin discriminación ni exclusión; practicando en nosotros mismos la tolerancia y el perdón, que solo de esa manera podemos encender la antorcha que prenda la llama de la victoria que no es otra que la apuesta por una vida que valga la pena ser vivida en comunidad.
Hermanos, amigos, conocidos o quien me lee, no escribo desde el aire sonoro de las bibliotecas, ni desde la seguridad que ofrece el calor de la familia o desde la certeza de un salario de quince y último… escribo desde la absoluta intemperie, hospedado en el Belén humilde una familia que supo a bien abrir las puertas de su corazón para acoger a un extranjero que salió huyendo, en un exilio forzado, hace ya más de seis meses y que tocó a sus puertas ligero de equipaje.
En estos meses he vivido en una gran universidad, la de la vida en incertidumbre, sin equipajes, sin títulos ni oficio por hacer, donde por momentos he sentido una profunda soledad y abofeteado por la indiferencia hostil de unas autoridades universitaria donde he pasado casi toda mi vida, a quienes les supliqué vía correo y a través de los amigos que por favor, por humanidad, me diesen un aval de mi carrera académica, requisito que me pedían para darme un trabajo en el  único oficio que sé hacer y recibí solo silencio y pasó aquella oportunidad.
Les narro esto no con el afán de generar lástima. ¡Dios me libre! Más bien para graficar mi circunstancia que es infinitamente mejor que la de miles de venezolanos que cruzan la frontera con la muerte tatuada en su mirada, infinitamente mejor que la de aquellos que buscan un bocado de pan para saciar su hambre en la basura, infinitamente mejor que aquellas madres que visten el luto de su hijo muerto por ilusiones perdidas, infinitamente mejor que esos pobres de alma y espíritu que han doblegado su dignidad por el rastrojo de una seguridad circunstancial y, por supuesto, es mejor mi circunstancia que la de tantos ciegos que están apegados a ideas, fórmulas y programaciones que les impiden o tal vez, tienen temor, qué se yo, de abrir los ojos y encontrarse con el rostro ensangrentado y sufriente de nuestro pueblo.
Escribo, justo en el momento, que amigos suplican a las autoridades por mis notas de pre y postgrado, para que pueda revalidar mis títulos y así logre tener un mínimo de seguridad; pero realizo este escrito, poniendo mi carne en el asador, a riesgo, por mis convicciones e ideales que se materializan en lo concreto en la denuncia férrea y sostenida de la corrupción que en mi Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UCV, condujo al despropósito vergonzante y vil, de destrozar el Centro de Investigaciones Postdoctorales, de la estafa al estado venezolano cuya Alcaldía Metropolitana, dirigida en dos períodos el de Juan Barreto y el de Antonio Ledezma, realizó senda inversión millonaria para el fin que estaba destinada la sede y desde el 2011 de forma exprofesa se dejó deteriorar… cual Judas por treinta monedas… Es una lucha porque tengo la convicción que el saber institucional puede ser una palanca de transformación del país.
Les cuento también la lucha pequeña e insignificante que me ha tocado librar, para decirles que el reto que tenemos como pueblo es infinitamente superior, que mi experiencia de lucha es una bobería frente a la batalla que debemos librar como pueblo, pero que ni las pequeñas ni las grandes batallas, se pueden realizar sin despertar, sin creer que es posible; sin creer en los que nos decía ese gran maestro y poeta, Aquiles Nazoa, creer en los poderes creadores del pueblo. Quedarse callado, doblegarse, ser indiferente, es asumirse como un cadáver ambulante en medio de la podredumbre. La resurrección está en nuestras entrañas.
Ligero de equipaje es una expresión que leí de un sacerdote indio, Anthony De Mello, quien afirmaba que el que piensa como marxista, liberal, cristiano, musulmán, budista o judío, no piensa sino que la ideología o la religión lo piensan; que el asunto es despojarse de bienes, de esas tradiciones teóricas o religiosas, de los odios y de las venganzas, y abrir los ojos como niños, para lanzarse a vivir la experiencia de la libertad en la vida ordinaria.
La imagen y consigna del sacerdote jesuita indio, puede parecer una prédica de un místico sin sentido político, pero…. Léase bien…. Pero HOY… en nuestra América Latina, ligero de equipaje, es la consigna política que proclama y resume como lema de vida,  de su vida… reitero, hoy, es la consigna de uno de los expresidentes que han dado un testimonio fundamental a propósito de qué trata el ejercicio político, la pasión política, se trata del anciano campesino, uruguayo, revolucionario y militante del amor y la felicidad, que se llama José “Pepe” Mújica, inspiración fundamental para nuestro pueblos latinoamericanos.
Hermanos, ando ardiendo en fuego y vengo asumiendo en mi cuerpo, en mis intestinos, la consigna política de lucha, ligeros de equipajes para transformar nuestras vidas y la vida de nuestro pueblo. Encendamos la esperanza, celebrando las diferencias, con una guerra sin cuartel contra la indiferencia, la apatía, la desesperanza pero sobre todo contra la opresión y el terror. Valga, mi mensaje y llamado a mis amigos, a mis compañeros de camino y a los compatriotas que siguen apostando por una vida mejor.


martes, 24 de octubre de 2017

EVALUAR, REFLEXIONAR PARA CONFRONTAR

EVALUAR, REFLEXIONAR PARA CONFRONTAR
Jonatan Alzuru Aponte
Quienes sosteníamos, desde julio, que la línea política de Henry Ramos Allup era errada y que nos iba a conducir a una situación peor que antes de las protestas de este año, podemos actuar de forma prepotente en las actuales circunstancias. Aunque la actitud es humanamente comprensible no contribuirá en nada políticamente hablando para seguir en la lucha contra la dictadura.
Igualmente, la decisión desacertada y terrible, por parte de los gobernadores electos de Acción Democrática al legitimar la Asamblea Dictatorial Constituida, nos puede conducir a una situación de malestar, angustia y depresión que paraliza la acción política. Incluso, la evaluación de sus desaciertos, la manera y forma de abordar tales actos pueden generar más divisiones, más fracturas, más dolor y en definitiva, se maximiza el clima de desconsuelo que le interesa a la dictadura para consolidarse y perpetuarse.
De lo anterior se desprende que es vital, pensar, reflexionar no tanto en los otros sino cómo cada quien, persona u organización, enfrenta la situación para rearticularse, para seguir en la lucha, para no estancarse. Es un momento crucial para trabajarnos como sujetos. Dependerá de la forma y manera cómo cada dirigente aporte desde la sindéresis, la calma y el autonanálisis para saber cómo seguir en la lucha.
Es necesario evaluar para aprender de los errores y no para quedarse, inútilmente, en un rosario de culpas. Es urgente digerir lo que sucede para salir del clima de desesperanza que inunda los huesos de cada venezolano. Esa situación de nuestro cuerpo social es el perfecto para que se consolide la dictadura. Tomemos antibióticos para la cura de nuestra enfermedad como pueblo para recuperar la sanidad y enfrentarnos con fuerza a la dictadura con disfraz de democracia que va en camino a su consolidación con pretensión de eternidad, si no actuamos con prudencia, honestidad, fortaleza y valentía en las actuales circunstancias.
La situación actual supone reconocer antes que nada que el gobierno y su Asamblea Dictatorial Constituida, se han consolidado y tienen un refrescamiento de legalidad. Eso clarifica a quién nos enfrentamos.
Como las tácticas y estrategias en política, así como en los deportes,  se miden por los resultados y por sus procedimientos, sin lugar a dudas, las formas y manera de estructurar e implementar las decisiones a partir de la fractura de la unidad, en Julio, fue errada y es absurdo valorarlo de otra manera. 
El viraje que se hizo de protesta e insurrección a elecciones sin protesta ni insurrección, fue un desacierto mayúsculo, acompañado del conjunto de decisiones previas como realizar acuerdos y negociaciones tras bastidores o dejar que el gobierno jugara con el cambio de condición de nuestros presos de cárcel a casa a su antojo, son elementos a evaluar. Los resultados están a la vista. Cada vez que se está en una situación crítica, el gobierno hace un movimiento con la intención de sorprender y la oposición en vez   de seguir la línea que se traza, se desarticula con el movimiento del gobierno. Esto ha de evaluarse, para no tropezar con la misma piedra.
Ahora bien, estamos en la peor crisis social de la historia de nuestro país como mínimo del siglo XX y de lo que va del presente. Basta un dato para colocar el paisaje claro, el mejor salario de un profesional de clase media está en el orden de 10 dólares, el de un docente universitario oscila entre cinco y seis dólares y un cartón de huevos y un kilo de carne cuestan dos dólares. El hambre es descomunal. Los pobres están en la peor miseria de su historia.
Sin embargo, tal situación no genera un estallido social porque la dictadura ha utilizado, de forma eficiente, el hambre como mecanismo de opresión, articulado a políticas económicas y sociales para que la sobrevivencia dentro del campo de concentración que es Venezuela dependa del sometimiento a su voluntad. De allí que una situación favorable para la protesta e insurrección, es al mismo tiempo, la mejor condición para la opresión. Esto hay que evaluarlo con suma delicadeza porque depende de la interpretación que se realice es para que se pueda construir formas de lucha.
Un paso fundamental en las actuales circunstancia es escuchar a las comunidades organizadas, a las organizaciones civiles, al pueblo, tratando de combatir a todo dirigente cuya miopía lo conduzca a echarle la culpa al pueblo. También es una etapa dura porque implica deslindar con aquellos que han legitimado a la dictadura este es un paso imprescindible para recuperar la credibilidad. Y los que hayan cometido errores pero que desean continuar en la lucha, la única exigencia será su testimonio.
Ojalá que quienes se entregaron servilmente a la Asamblea Dictatorial Constituida, reflexionen, piensen en sí mismos, en su historia, en sus familias, en sus hijos, se visualicen en el mediano plazo y sean capaces de pensar en el ejercicio de poder en grande, trascendente, en la trasformación de Venezuela y con valentía se autocritiquen y sean capaces de ofrendar sus vidas por Venezuela, de lo contrario, no es posible conciliar ni un ápice con ellos y el deslinde no solo debe ser con ellos sino con la línea que ha impulsado Ramos Allup que fue acatada no solo por su partido sino por el grueso de la Mesa de la Unidad. Este paso será el más dramático pero la operación del tumor es vital para la cura.

La conciencia que la dictadura no caerá sin protesta e insurrección articulada al movimiento político internacional es un horizonte que no se puede sacar de la ecuación, más bien es la primera certeza para empezar el trabajo urgente que requiere el país. 

lunes, 25 de septiembre de 2017

CRISIS, FRACTURA ÉTICA Y SALIDA POLÍTICA

CRISIS, FRACTURA ÉTICA Y SALIDA POLÍTICA
Jonatan Alzuru Aponte

Hay que votar en las regionales, listo. El gobierno y la oposición se vuelven a encontrar. Se han reunido de forma abierta y clandestina, sin ningún resultado para la población, a lo sumo beneficios parciales a individualidades, casa por cárcel o régimen de presentación. Los puntos de la agenda por parte de la oposición hasta ahora, al parecer, son los mismos o, por lo menos, es lo que se escucha. Todos importantes y valiosos. Pero esperemos que no se limiten a los puntos que se planteaban incluso antes de marzo del presente año y el debate arranque por la raíz. En la situación actual, un acontecimiento estructural, de raíz, es la Asamblea Dictatorial Constituyente. Asumir ese acontecimiento como que no pasó nada sería un ingrediente más al deterioro ético que cada día sufrimos los venezolanos, vivan en Venezuela o en el exterior.

Un éxito, sin duda alguna, del gobierno ha sido el deterioro ético de nuestro pueblo, de nuestras instituciones; es un éxito porque al deteriorar éticamente a una población se domina con mayor facilidad por un lado y, por el otro, genera las condiciones para una corrupción generalizada que imposibilita, ata de manos, en las negociaciones a aquellos que los adversan.

El vocablo ético alude, en nuestro contexto, a la eticidad sustancial, dígase, a las costumbres, hábitos, formas de actuar en la vida ordinaria de los sujetos entre sí, de los sujetos con las instituciones, de las personas en las instituciones y de  la forma cómo las instituciones se relacionan entre sí y deciden asuntos que afectan para bien o para mal a los ciudadanos.

El deterioro de los servicios básicos agua, luz, gasolina, aunado a la falta de alimentos y medicinas, de forma sistemática y sostenido en el tiempo, tiene el efecto social que lo ciudadanos, las personas, empezando desde los sectores más pobres hasta las clases altas, empiecen a vivir tratando de sobrevivir. Es una lógica de campo de concentración generalizada políticamente. Esto significa que la población lucha por satisfacer sus necesidades básicas, al existir pocos bienes y servicios, la vida ordinaria se transforma en un campo de batalla de todos contra todos, para alcanzar el mínimo bien para satisfacer las mínimas necesidades y sobrevivir.

La sobrevivencia pasa desde comer en la basura, acaparar comida y ser incapaz de compartirla ni siquiera con un familiar, irrespetar la fila y colocarse por encima de los demás, donde venden comida o medicinas, maltratar al hijo porque comió un poco más de lo que se establece para todos como lo mínimo, vender el cuerpo por un poco de comida hasta robar al vecino, al amigo, a la familia, medicinas, alimentos o bienes para comprar lo mínimo.

En términos de la teoría política clásica tal situación se describe como el estado de naturaleza.  Ese estado de guerra de todos contra todos, se replica en aquellos que tiene algún tipo de poder o status social, de allí que el clima se hace propicio para corromperse, venderse. Cada quien lucha de cualquier manera para sobrevivir individual y, de tener posibilidades, comunitariamente, privilegiando a sus familiares y amigos más cercanos. Mientras se prolonga en el tiempo tales prácticas, el deterioro institucional y la descoyuntura social es mayor.  La cohesión social y los valores para una mínima convivencia, se deterioran. Esa guerra en la vida ordinaria produce una desconfianza de todos contra todos. Esa es la mejor condición para que los déspotas consoliden su poder.

Aunado a lo anterior, la falta de una ética normativa institucional mínima, maximiza la arbitrariedad de las personas. “Hago lo que me da la gana porque sé que no existe sanción”. Y toda sanción que exista dependerá no de los actos, sino de la solidaridad mecánica o no que se tenga con el poder. De allí que un corrupto se siente a sus anchas, si y solo si, está con el poder. Eso que sucede en el ámbito político se replica en todas y cada una de las instituciones de nuestra Venezuela. No importa la arbitrariedad del director de un colegio, de una clínica, de una universidad, de un partido político, de una asociación civil, de un condominio y, a veces, hasta de una comunidad religiosa, porque al final de las cuentas todo sigue, todo es válido, todo se olvida, nada se sanciona; porque en un estado naturaleza lo que importa es la sobrevivencia.

El cálculo político actualmente no se trata de abstención o votación. Esa discusión es verdaderamente pedestre; tampoco de negociación, diálogo o no. Son falsos dilemas. Se trata de cómo utilizar todas las formas de luchas ciudadanas, comunitarias, articuladas con los países aliados internacionalmente para impedir que el gobierno se mantenga en el tiempo y de cajón votar forma parte del equipaje.
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Una política planteada como “paso a paso”, no solo generan más muertes, no tan escandalosas como en las protestas, porque los muertos por el hambre y por la falta de medicinas no llenan titulares como héroes sino que se representan en cifras sin biografías, sino también, produce una situación que cada vez se hace más compleja de revertir, el deterioro de la eticidad.  Además, el deterioro de la eticidad  es directamente proporcional a la probabilidad de permanencia de la dictadura, a mayor deterioro, mayor probabilidad de permanencia en el ejercicio del poder del déspota. Por lo tanto, es imprescindible recortar el período presidencial de Maduro. Obviamente, una negociación que tenga esa finalidad no se logra, ni siquiera es posible plantearla en la mesa de diálogo, sin no existe una fuerza que respalde esa propuesta;  la fuerza de los negociadores la posibilita la ingobernabilidad del país, aunado a la presión internacional.

Toda negociación que no tenga ese punto en la agenda, lo que hace es maximizar el tiempo de estadía del gobierno en el ejercicio del poder.

La ingobernabilidad se logra a través de la protesta y la insurrección; esa fuerza es la que permite una negociación porque minimiza, por supuesto la asimetría entre el gobierno y la oposición.

Para detener mínimamente la descomposición ética se requiere que dentro de las instituciones, en los partidos políticos  y en las comunidades,  hombres y mujeres, sean capaces de asumir con coraje, prudencia,  honestidad, pero sobre todo con  valentía, no solo denunciar a los opuestos, sino a cualquier aliado, amigo, familiar cuyas acciones contribuyan a ese deterioro; sin limitarse a la denuncia sino que se produzcan prácticas ejemplarizantes para la ciudadanía, para las instituciones, para la sociedad, los delitos no tienen por qué asimilarse, son responsabilidades individuales y tienen costos; peor que el silencio es la falta de decisión para corregirlos. No hacerlo es contribuir a la configuración de una sociedad de cómplices; es como permitir la expansión de la podredumbre. Dice el adagio popular: “prefiero solo que mal acompañado”.

Testimonio ético, protesta, insurrección, negociación y elecciones es una ruta que apuesta a menos muertes, menos sangre y menos sufrimientos para los venezolanos. Y se transforma en piedra angular para una reconstrucción de nuestra sociedad, sin exclusiones ideológicas, en unión nacional desde la diferencias sociales, políticas, y religiosas. .