lunes, 5 de mayo de 2014

¿CONSULTA O LEGIMITIDAD DE UNA POLÍTICA?

¿CONSULTA O LEGITIMIDAD DE UNA POLÍTICA EDUCATIVA?
Al parecer un señor autorizado y bastante representativo ha dicho, “por supuesto debemos participar”. “¿Cómo usted pierde el chance para opinar?” Con voz monacal, casi profética,  comparó la consulta sobre el asunto educativo con elegir diputados en la Asamblea Nacional o la elección de un gobernador. El supuesto que intentaba argumentar el profesor es el siguiente: es lo mismo que le pregunten sobre algo a que usted vote en unas elecciones. Son dos prácticas participativas, en una usted da una idea y en la otra expresa su idea eligiendo a una persona. Por lo tanto, como las dos prácticas son tipos de participación política, no se debe dejar de participar en la Consulta que realiza el Ministerio de Educación, porque usted dejaría de ser una persona protagónica y participativa a propósito del futuro de sus hijos y sus colegios.
Para el señor Carvajal contestar una encuesta es lo mismo, que tomar decisiones. Después de escuchar y leer semejante argumentación para invitar a participar en la consulta, comprendí porque estamos como estamos. Nuestra debacle cultural y educativa es en todos los niveles. Quien se presenta como un experto en educación confunde dos campos, profundamente distintos, algo así como confundir alguien que participe en un grupo focal a propósito de los efectos de un jabón con el diseñador de la campaña publicitaria o peor con la empresa que elabora el jabón. Quien se presenta como experto en currículo hay que decirle que está raspado en metodología básica, elemental. ¡Por favor! ¿Podrían buscar un argumentico mejor para participar en esa cosa que dirige el muchacho que le explicó al país que no se puede educar para que se hagan escuálidos?
La verdad pensé que vivo en un país tan esdrújulo, tan profundamente surrealista que estamos en el mejor momento de la historia en los últimos quince años en materia educativa…  Los sabios del asunto educativos nos invitan a una vida democrática plena, cargada de esperanzas e ilusiones…  Casi me sentí mal por no estar acorde con el entusiasmo del señor Leonardo. Pensé que según esa argumentación sólo alguien que no comprende el cambio profundamente democrático que existe en el país sería capaz de cuestionar la buena voluntad del Ministro.  Cuando Marian Hanson –afirmó Leonardo Carvajal- no había nada, ahora hay una voluntad de escuchar pluralmente” Sin embargo, el experto al parecer no leyó el documento titulado Folleto General de la Consulta donde el Ministerio tiene un parágrafo introductorio titulado “Sentimos Orgullo del camino recorrido” y, asume como capital teórico, lo siguiente:  De estos debates surgieron importantes definiciones programáticas que hoy tenemos como acervo: El Proyecto Educativo Nacional 1999, las líneas curriculares de 2004, la Ley Orgánica de Educación de 2009 y la Resolución 058 sobre la participación de la familia y la comunidad en la gestión escolar.” De lo anterior se desprende que para el ejecutivo, la Consulta se inscribe en una fase de continuidad de lo anterior.
Ahora bien, el documento es muy claro en cuanto a los fines de la consulta, se trata de hacer un diagnóstico y sugerir recomendaciones para que el órgano rector construya las políticas educativas, tal como lo establece en los dos primeros puntos del plan de acción.
El problema estrictamente político del instrumento entregado es que transforma una consulta en un instrumento de legitimación de la política que resultase del proceso. Esto lo dice expresamente el documento en el parágrafo de la “Guía de los Facilitadores”, titulado “Implicaciones para la facilitación”, allí afirma: “Lo primero: La o el facilitador debe promover un clima de motivación política sobre la consulta, asegurando que el proceso y los productos ganen legitimidad social” El documento no explica qué entiende por producto ¿la consulta en sí misma que su límite es sugerir o las políticas que construirá el gobierno? Obviamente, para el gobierno la política que implemente tendrá legitimidad en su proceso de construcción. Por lo tanto, lo que realice, posteriormente, será legal y tendrá legitimidad.  ¿Quién se podrá oponer?
Otro asunto metodológico que está en el documento es la determinación de su población objetivo, prácticamente son todos los que habitamos el territorio nacional, con la excepción de un grupo pequeñísimo de hombres, dígase, genero masculino, de ascendentes europeos, piel blanca imagino, que no hayan tenido hijos y que sus prácticas no tengan nada que ver con el asunto educativo -(racismo implícito o, para un lector promedio, explícito)-, del resto toda la población, supuestamente será consultada, lo dice expresamente el instrumento: “Educadores de todos los niveles, escuelas universitarias de educación, trabajadores académicos y de apoyo de la educación básica, jefes de las zonas educativas, directores de escuelas, padres, madres, representantes, gremios, asociaciones privadas dedicadas a la educación, movimientos sociales cuyas prácticas están asociadas a la educación, comunidades indígenas, mujeres, afrodescendientes, campesinas, pescadores, personas con diversidad funcional y necesidades especiales, personas en edad escolar que están fuera del sistema educativo, asociaciones culturales, deportivas, estudiantes de todos los niveles y modalidades, privados de libertad, gobernadores, alcaldes y otras instituciones del Estado, especialistas en el área, defensorías escolares, el sector productivo del país, representantes de las principales iglesias, comunidades organizadas, medios de comunicación, organismos e instituciones internacionales vinculadas al tema educativo.”
Sólo alguien o grupo de personas que jamás hayan realizado una investigación de campo, formula una población objetivo tan extraordinariamente amplia. La metodología para abordar los diez ejes temáticos de la consulta, son todas las existentes y por haber, foros, talleres, seminarios, congresos, encuestas abiertas, cerradas, en internet, en el aula, lo que llaman consulta difusa y consulta concentrada, en todos los niveles político territorial. Sólo compilar eso, hacer una matriz, mínimamente coherente –si existiese alguien que lograse hacerlo- implicaría años de trabajo. Dejémonos de necedades. El instrumento en sí mismo está mal construido. No resiste una mínima evaluación de alguien que haya pasado por unos cursillos elementales de metodología.
Lo único que se me ocurre frente a semejante bodrio legitimado por expertos en el área educativa, tanto del gobierno como de la oposición, es que las instituciones aprovechen la oportunidad para organizarse y plantearse un trabajo paralelo utilizando los mismos ejes y con la misma batería de preguntas y se construya una propuesta de diagnóstico y sugerencias al Ministerio… Reformulando la población objetivo y la metodología para la recopilación de la información.
Sin embargo, quisiera recordarles a todos aquellos que andan distraídos que el fallo 246 del Tribunal Supremo de Justicia, transformó este país. Que la Mesa de la Unidad está apelando ante el alto tribunal con un recurso de Controversia Constitucional, hasta tanto, no se rectifique esa sentencia estamos formalmente en una dictadura, obviamente, imagino que todos sabemos los comportamientos en la práctica autoritaria y represiva del gobierno... pero hasta en el deber ser, estamos en un país de corte dictatorial...
Quisiera recordarles a los políticos que aquí en este país no se trata que perdió los convocantes a la Salida o que perdieron los que se sentaron en la Mesa de Diálogo, la MUD, o que  vendrá un nuevo movimiento de los iluminados que  podrán mágicamente sacarnos del infierno. Si la dirigencia política de oposición, en todos sus niveles, no repiensa urgentemente plataformas de unidad para confrontar y luchar frente al autoritarismo, frente a la violación de los derechos humanos, a corto y mediano plazo, estamos cada día más jodidos.
No se trata de la encrucijada entre diálogo y guarimba, ni de esperar un mañana provisorio donde sí se pueda, sino de cómo acordarnos, en el presente, en el seno de la oposición para la construcción de tácticas y estrategias comunes que frenen a la avanzada gubernamental.
Es una torpeza del tamaño de una montaña no pensar, políticamente, cómo abordar el asunto educativo y chuparse el dedo pensando en la objetividad de una consulta. Sólo alguien que se encuentre fuera de Venezuela puede abordar este juego con un manto de objetividad científica e incluso así, entonces, tendría que desmontar el instrumento por mal construido, aunque haya sido asesorado por San Leonardo…
Jonatan Alzuru Aponte

Lunes 5 de mayo de 2014

viernes, 2 de mayo de 2014

NO HAY FIN PARA EL GEMIR



NO HAY FIN PARA EL GEMIR
Se llamaba Andrés. Sus días vestían de cemento y cal. Se levantó en el mes de la virgen, esperando la comida que la vieja solía prepararle. La faena estaba de juerga. La comida se replegaba entre cebollas y tomates. Era el día que se celebra la opresión del trabajo.
Vivía en un barrio de Caracas, ciudad tablita, ciudad del desamparo y la tristeza, ciudad sin aire, sin manantiales, de mochilas tristemente grises. No tenía espíritu de héroe ni de santo. Quizás quería ver la ciudad desde la esquina.
Era un día sin frisos, sin espátula ni carretilla. El sol brillaba como antaño. Ella estaba inquieta, y seguramente fastidiada, de no hacer nada. Su única diversión era boicotear la hechura del precioso manjar que le preparaba la viuda que aún solía respirar la carne de su marido muerto. Era una década de ausencia. Aquella noche Andrés tuvo que encargarse de la familia, era el hermano mayor.  
El hermano mayor, contaba Simón Díaz, era quien sustituye al ausente padre en nuestros barrios, en nuestros campos. Se hace hombre y sostén en un vuelo de mariposas. Seguramente, Andrés no quería que ella viviera la ruda vida que a él le había tocado. La amaba, infinitamente, entre gritos y regaños, entre Maelo y cervezas, entre Cipriano Armendero y el Nazareno, entre el burdel y la inocencia. La vieja cocinaba.
Sal un rato de la casa y llévala a ver si se distrae, seguramente, le dijo. Él salió del rancho, con sus tablitas del alma. La tomó de la mano y quizás estaba contándole, cómo antaño el caminaba por el barrio, vendiendo empanadas y caramelos para mantener a la vieja cocinera, porque el otro marido de mamá también se murió sin morirse, nos abandonó en el primer escaño. Quizás le dijo que hiciera la tarea. Que debía estudiar mucho para hacer una persona de bien. Quizás no dijo nada, tal vez pensaba en el trabajo que no pudo terminar, en la novia de la esquina que lo abandonó, quizás cantaba. De pronto llegaron los de siempre, como siempre, con el sonido de la muerte en sus motores. ¿A quién matamos? Preguntaron.
No era Hades, eran hombres comunes y corrientes que como bárbaros azotan cada esquina de ese pueblo. Él, sin titubear, en un desprendimiento absoluto de amor, dio la vida por su hermana. Mátenme a mí. Y empezó el festín de las balas. Se hizo héroe y santo aquél primero de mayo, cuando la ciudad, no la de tablas, sino la otra, marchaban y coreaban alegres consignas. Cuando se oía revolución en un lado de la acera y en la otra democracia y libertad. Pero él no supo más de aquella ciudad. No supo más de la vieja, de su amada hermanita de ochos años… quedó tendido con trece impactos de bala, en un gran charco de sangre. Así murió otro de los tantos mártires de nuestra Caracas triste e indolente.
Todavía el poder sonríe indiferente. Sonríe como aquellos Atilas, verde oliva, disfrutando el llanto de un muchachos acurrucado a los pies de las peinillas. Todavía el poder sonríe y baila indiferente, saltando las bolsas de muertos que navegan el río que nos recuerda nuestro espíritu estéril y putrefacto. El poder todavía se oculta de los gritos, como aquellos soldados, del gemido inocente del niño que perdió su papagayo en el río de su sangre. Todavía el poder sonríe sin oídos y sin cuerpo. Todavía está allí levantado, como una estatua gris inundada de la hediondez, con los orines del perro.
Yo quería ausentarme de la historia, machacando unos libros sin destierro, cuando la voz ronca de Armando, ese quien ha estado en el infierno, el que su piel está rasgada por la inmundicia del hospital, ese que ora en su escritura…   una vez más me convoca. Jonatan es una depravación espiritual, ¿Qué haces? ¿No has escrito? ¡Es infierno! ¡Es mierda químicamente pura!... Te llamé para decirte eso. Cerró la llamada sin despedirse, como en un llanto eterno. No pude seguir simulando que trabajaba, no pude continuar con la lectura que tenía. El deber es una excusa, cuando la muerte se hace vómito entre las rocas de los ojos.
Me fui al sagrario de mi cuerpo, hincándome en el dolor de mi tristeza, buscando la plegaria ajustadísima, la perfecta, que fuese fiel reflejo de la náusea, me unté de poesía como una inyección, antídoto viral contra la ausencia, abrí monásticamente a T. S Eliot y repetí insomne:
No hay fin para el gemir sin voz,
No hay fin  del marchitarse de marchitas flores,
Del movimiento del dolor indoloro e inmóvil,
Del derivar del mar y de los restos del naufragio a la deriva,
De la plegaria del hueso a la Muerte, su Dios. Sólo la
  Apenas pronunciable
Plegaria de la única Anunciación.
Luego, recordé a César Vallejo y sus Heraldos Negros. Me acordé cuando vivía en el trópico y el guaguancó era mi rutina. Creo que tengo la peste del olvido. No sé mover los pies, ni la guaracha me entusiasma. Hace un frío infernal, un invierno sin otoño. Me levanté en Praga, en lo más austral de mi dolor. Hace rato que vengo escribiendo de la muerte, la percibo corriendo tras nosotros. “¡Dios mío! ¡Dios mío!”  ¿Por qué nos has abandonado?
Pienso en el espíritu del sonero. Tengo su acervo, lo recuerdo. Es lejano su paisaje, pero su voz es una grieta pequeñísima, orgullosa fractura la rigidez de biblioteca y el perfume fúnebre del responso. Allí está la fuerza resucitada, ojalá pueda ensayar… improvisar de nuevo.
Jonatan Alzuru Aponte
Viernes 2 de mayo de 2014

jueves, 1 de mayo de 2014

¿A QUIÉN CENSURARON?



¿A QUIÉN CENSURARON?
Ayer renunció la periodista Shirley Varnagy a Globovisión. ¿La razón? Le editaron su entrevista al Premio Nobel Mario Vargas Llosa. No vi la entrevista editada. Busqué en su página la entrevista completa http://shirleyvarnagy.com/programas/entrevista-mario-vargas-llosa/ Quedé defraudado. ¿Dónde estaba el picante nuevo que tanto le ardía al gobierno?... El escritor dijo lo que ha escrito en miles de artículos publicados en nuestra prensa nacional y también internacional. El escritor dijo lo que ya ha manifestado en otras entrevistas. Incluso, fue muchísimo más fuerte en la época del presidente Chávez. ¿Por qué la censura?... No se puede descartar en estos casos la estupidez, la banalidad del mal, esto es, una persona incapaz que no tiene capacidad de pensar por sí misma y sólo sigue orden y le dijeron: “Si Vargas Llosa se pasa, edítalo” y como el descerebrado o descerebrada no ha leído sus escritos o ni siquiera ha visto una entrevista le pareció que lo dicho era muy fuerte, entonces, lo editó. Esa posibilidad tiene una gran probabilidad, es la decisión menos inteligente y la que en las sociedades cerradas se expanden por doquier. Se vuelven la lógica del funcionario. Tal como Hannah Arendt explica a propósito del nazismo y el exterminio de los judíos.
Pero hay otra posibilidad. Una censura en una jugada de inteligencia, censurar no tanto por Mario Vargas Llosa sino para provocar la renuncia de la periodista Shirley, como efectivamente se hizo. Una edición no autorizada por la periodista necesariamente provocaría esa reacción y no otra. ¿Por qué puede interesar la salida de Globovisión de la periodista? Quien haya seguido sus entrevistas o las revise en su página actualmente, podrá percatarse que la periodista cumplía su rol de tal manera que era prácticamente imposible acusarla de ser parcial de un lado o del otro. Era incisiva, aguda y penetrante para con los personajes cercanos al gobierno o funcionarios, de la misma manera lo hacía con los activistas, dirigentes o seguidores de la oposición. Marcó su propio perfil definiéndose, emulando a Héctor Manrique, cuando le hizo la entrevista de forma genial, donde presenta sus poliyó, afectos por cosas y valores que le llaman de derecha, otros de izquierda, otros de centros, por diversas religiones, mostró que es diversa e inclasificable en las lógicas estrechas de izquierda o derecha.
En una profunda crisis económica, política, la polarización se transforma en la mejor vía para gobernar y sostener la lógica del golpe, la lógica de la guerra. Los discursos fuera de ese rango o las prácticas comunicativas desmarcadas de esa lógica, generan mayor problema porque se desnudan de manera eficiente la ineficacia, la corrupción, la torpeza y las violaciones de los derechos humanos. Imposibilita las amalgamas a partir de la utilización de las categorías políticas como dogmas religiosos.
Un discurso está atrapado por las alcabalas de las ideologías, porque parte del supuesto que los conceptos determinan a la persona como un Lecho de Procusto. Por el contrario, los conceptos, clasificaciones, son instrumentos para caracterizar, comprender y transformar las prácticas sociales. Censurar a Shirley Varnagy elimina de la pantalla a una periodista ágil y aguda para desnudar las prácticas sociales sin dejarse encasillar en un lado del ring.
De ser está opción sería terrible pero preferible, porque implica que quien censura es un maligno o maligna con inteligencia. Los malignos inteligentes, para preservarse y no perderlo todo, son capaces de retroceder no por buena gente, sino porque actúan egoístamente. Como decían los romanos, un enemigo fuerte e inteligente, dignifica a su oponente. De tratarse del primer caso, es más terrible el asunto porque el maligno banal, poco inteligente, se hunde en la torpeza sin capacidad de retroceder. La confrontación es más ruda. Hay una amplia literatura de caracterización de ambas actitudes políticas… Ninguna es mejor que la otra, ambas son perversas, pero es un asunto, pequeñísimo, de matiz, pero importante para saber con quién se está jugando, a quién se enfrenta uno….
Jonatan Alzuru Aponte
Jueves 1 de mayo de 2014

miércoles, 30 de abril de 2014

ESCRITURA Y TERROR

ESCRITURA Y TERROR
@jonatanalzuru67
1.- El escrito de hoy responde a mi experiencia y mi reflexión sobre la interrogación: ¿Cómo vivir juntos? a partir de lo que me aconteció, después de escribir el texto: “¿Hasta cuándo las muertes?” donde afirmé que me dolía la muerte de Eliézer Otaiza. Tres reacciones inmediatas recibí, la de un amigo de adolescencia quien me escribió en Facebook que estaba en desacuerdo con mi sentimiento por su evaluación política del asesinado, la de un amigo que me llamó y recomendó que lo mejor era no hacer esa declaraciones porque, “¿qué iban a pensar de mí los lectores?”, que él sabía que tenían buena imagen por los escritos, pero confesar que conozco a ciertas personas no era bueno, aunque fuese hace catorce años atrás, “porque pierdes credibilidad e interesa que la gente confíe en ti” y, finalmente, una intelectual a quien respeto y admiro por su obra, aunque no he tenido el placer de conocerla y, quizás ella, a partir de ese día, no quisiera tener el displacer de conocerme, quien me solicitó que no le enviara más correos.
2.- Pasé el día meditando sobre el asunto. La forma de meditar que encuentro es buscando alguna pista en mi biblioteca. Leí algunos fragmentos de Merleau-Ponty en su libro “Humanismo y Terror”, a propósito de la experiencia de lo que se llamó el socialismo real. Sus reflexiones me condujeron quizás, a uno de los pocos fragmentos que he leído con propiedad de un texto que para mí, ha resultado dificilísimo de leer, La fenomenología del Espíritu de Hegel, titulado “Libertad y Terror”, algunos especialistas traducen el título del fragmento como  “Libertad absoluta y horror” que trata sobre el gobierno de los jacobinos durante la Revolución Francesa. Esas dos referencias me sirvieron de instrumento para meditar sobre el impacto que me causaron las reacciones y transformar ese asunto particular, en un problema para pensar la Venezuela contemporánea.
El asunto fundamental alude a la mirada sobre el otro. En la Divina Comedia, en su primera parte, en el infierno, Dante utiliza como sinónimo de Dios, la expresión El Otro, porque en el infierno Dios no puede ser nombrado. La metáfora de Dante es interesante porque El Otro, es lo que, radicalmente, jamás puede ser parte de lo restante. No es ni siquiera lo opuesto, lo contrario sino una entidad sin referencia con aquello que lo rodea, incomprensible a partir de su entorno, lo esencialmente otro.
Vivimos en un infierno social, utilizando la metáfora del clásico literario, cuando los externos a mí, son radicalmente otros, cuando se interpreta que no existe ningún punto de contacto, en ningún campo, cultural, político, social, sexual, religioso, educativo, afectivo, de contacto, entre un nosotros o un yo y los otros. Los Otros son radicalmente, esencialmente, constitutivamente, otros.
El infierno cobra plenitud cuando se sentencia a ese Otro, a partir de un juicio de valor que se considera inapelable. Algo así como una sentencia divina sin derecho a defensa. La característica de tal juicio divino es que no requiere de ningún procedimiento, no existe una instancia institucional porque la sola existencia del otro, es su condena.
Juicios como el siguiente: La oposición al gobierno es el mal, porque no son revolucionario. La revolución es el bien supremo, por lo tanto, quien no sea revolucionario es el otro. De lo anterior se deriva que no interesa su persona, su historia, sus acciones, ni las razones ni motivaciones del por qué hace lo que hace, o hizo lo que hizo, sino está condenado de antemano. Como el sumo bien es la revolución, es lo absoluto, entonces, la muerte del otro, de quien no pertenece al grupo, es una consecuencia inapelable, porque es legítima y también legal.
Lo opuesto pertenece a la misma lógica. Quién perteneció o pertenece al chavismo es lo otro que es el mal absoluto y, por lo tanto, en aras del bien supremo que es la libertad, ese individuo, esa persona que pertenece al conjunto de lo que se llama otro, debe morir. No importa sus razones, motivaciones, decisiones, su historia particular. Su muerte es una consecuencia necesaria de su pertenencia a lo otro. La acción de la muerte del otro se asume como un acto de conciencia para sostener lo que se considera bueno absolutamente.
Esa lógica de mirar al otro es el fundamento de la práctica terrorista. No me importa quien sea esa persona, ni su historia, ni sus acciones, como pertenecen a lo que se llama otro, contrario a un valor universal, que se le llama bueno de manera absoluta, está legitimada su muerte real o simbólica. La muerte simbólica es la clausura de toda posibilidad dialógica.
El peligro de enfrentar al terrorismo es la transformación de quien lo combate en hacerse terrorista. Ese delicado paso se percibe cuando no se juzga las acciones a partir de las responsabilidades concretas, donde el sujeto responda por qué hace lo que hace o por qué hizo tal acción y existan instancias competentes para contrastar lo realizado y sus justificaciones con un marco jurídico y se sancione en función de los delitos o no cometidos, sino por el contrario, se juzga universalmente, donde el individuo pierde toda soberanía y se transforma en una cosa más de aquello que hay que extirpar.
La lógica terrorista entiende que las acciones y las responsabilidades son trasmitidas automáticamente de una persona a otra por la sola identificación dentro de una agrupación. Una mala acción de un religioso, por ejemplo, implica dentro de la lógica terrorista, que todo aquél que se identifique con esa religión es responsable de las acciones de ese religioso.  Dentro de la lógica terrorista se anula el individuo y se actúa en la práctica en función de universales y la vida o la muerte depende de compartir o no ese universal.
Mi escrito no pretende juzgar a ninguno de mis amigos que respondieron de la forma que lo hicieron con respecto a mi expresión de un sentimiento en una circunstancia determinada, porque con ninguno pude indagar qué es lo que lo motivaba. No lo reduzco a los casos propiamente dichos. Más bien, tomo esas tres prácticas, esas tres respuestas que responden a contextos socios culturales y afectivos distintos, como una excusa, como un síntoma, para dar cuenta de una enfermedad que la percibo en potencia, pero que puede expandirse en mi país y que combatiré en todos sus terrenos, el pensamiento terrorista como práctica de la vida en común.
3.- Piense querido lector lo siguiente. Usted se identifica con una posición política chavismo, madurismo o de la oposición de la MUD o de la oposición de la Salida o con todos los opositores, independientemente, de sus tácticas y estrategias. En el ámbito político entendemos al opuesto como alguien que adversa sus valores. De allí que usted los agrupe como lo Otro. Sin embargo, cuando usted piensa ese conjunto opuesto a sus valores de lo que Ud. considera democrático, hay una multiplicidad de seres, personas, que no son radicalmente lo otro. Por el contrario, muchísimos adversarios opuestos a usted, lo constituyen como persona en múltiples esferas, son parte de usted, de su historia, de su vida sentimental, de su historia cultural, de su formación, de su vida laboral. Usted puede evaluar eso muy fácilmente. Piense en su núcleo familiar, en su familia extendida, en su historias con sus amigos, en sus formadores y, tal vez, aunque usted haya roto total vínculo con sus adversarios, esos que estuvieron vinculados a usted en un momento determinado fueron personas importantes en su vida. Tienen una huella para bien o para mal, en su cuerpo. ¿Cuántos venezolanos no hemos sufrido rupturas familiares, de amistad, laborales con personas que en algún momento las considerábamos valiosa? Hoy día esas personas usted la clasifica como lo Otro, pero no es otro como en el infierno de Dante, porque esas personas compartieron una historia común con usted. Esa historia común los configura a los dos, para bien o para mal.  Incluso, con opuestos a usted que no trata, que no cruza una palabra, usted sabe que existieron miles de puentes donde la alegría, el llanto e incluso valores fueron comunes. La única manera que usted tiene para borrar radicalmente su propio pasado es transformarse en un terrorista de sí mismo. Que niegue racional y emocionalmente su propia historia.
4.- Lo anterior no significa, en ningún momento, que usted avale y celebre las acciones que usted considera perjudiciales para la vida política venezolana. Se trata de discernir. Es un momento muy delicado de la vida de nuestras comunidades, de nuestra vida como pueblo, de nuestra vida como individuo. Se trata de combatir prácticas o decisiones y ellas son realizadas por individuos concretos que deben responder por sus acciones. Esas acciones no pueden generalizarse a todo aquél que se identifica con ese grupo. Se tiene que interpelar a cada quién por las acciones que realiza, por las acciones que son de su competencia, por aquello que pudo hacer, dado su rol, su cargo o su posición y no hizo o por lo que hizo.
La lógica del no discernimiento entre los individuos y la asunción de la evaluación colectivamente por la sola identificación con unos valores, progresivamente, conduce la legitimación de la violencia, fundada en un pensamiento terrorista de lo social.
Solemos pensar que esta petición a quien debemos hacérsela en primera instancia es al adversario, dando por supuesto que uno actúa afablemente con la diferencia. Esa es la primera tentación para no evaluarse, para no sentarse en el espejo y mirarse. En una crisis como la que vivimos la primera atención que creo yo que debemos tener es hacia nuestras propias prácticas, la atención es a responsabilizarse, responder por uno mismo. Sólo desde esa comunión consigo mismo, es entonces, que podemos transitar con la otredad que no es abstracta ni etérea, sino constituyente de nuestro propio cuerpo.
5.- Finalmente, una palabra sobre mí. Cuando celebre el asesinato de alguien, incluso, cuando no me conmueva, estaré muy mal, aunque deteste sus prácticas políticas.
Los únicos animales que matan por odio, por diversión, venganza, diferencias ideológicas e incluso, hasta construyen normativa para la pena de muerte, es ese ser que se dice animal superior. Ese ser es una vergüenza para la ecología, es una falta de consideración que forme parte de lo que se llama humanidad.
Como sé que el futuro es incierto  y yo no soy una línea recta, en una burbuja de cristal, incapaz de ser contaminada, me escribo esto a mí mismo, para que si en alguna circunstancia tengo ese sentimiento, acuda a este escrito para recordarme que lo más valioso del cuerpo es la pasión por la vida, una razón capaz de dominar las pasiones que conducen a tánatos. Que siempre recuerde aquellas palabras que le escribió Thomas Mann a Teodoro Adorno: “… no es la vida adicta a la muerte, sino la muerte adicta a la vida…” (Mann, 18 de enero de 1954)
Mi experiencia ha sido mostrarme. Mirar al país, mirándome. El criterio que he utilizado para mirarme y mirar el país ha sido a partir de un par de máximas ignacianas que las tomó de la tradición monacal primitiva. Dichas máximas eran unas huellas del estoicismo y epicureísmo que inundó el pathos eclesial de los monjes en los primeros monasterios. Eran parte de lo que los monjes primitivos llamaban la meditación del rumiar. Se tratan de máximas de elección, para discernir, a saber: “considerar, como si estuviese en el artículo de muerte, la forma y medida que entonces querría haber tenido en el modo de la presente elección…” y “mirando y considerando cómo me hallaré el día del juicio, pensar cómo entonces querría haber deliberado acerca de la cosa presente; y la regla que entonces querría haber tenido, tomarla ahora, porque entonces me halle con entero placer y gozo.” (San Ignacio, 2000, Trad. Santiago Arzubialde SJ)
La experiencia de este diario ha sido esa. Cada día, en comunión con ese Jonatan, de ese día, escribo. Una escritura para mi mismo que comparto en la polis virtual. Ha sido una experiencia de reencuentro y diferencia con mis acciones pasadas, de reconciliación permanente con mi presente, de búsquedas en mi cuerpo y en la biblioteca para tratar de indagar la opacidad del presente y frente a ese regalo, a ese don, el presente, me interrogo por el cómo me elijo. Ha sido un permanente examen de mi cuerpo. De reconstrucción de mis prácticas y miradas sobre la Venezuela que me configura. Soy distinto… No soy el jonatan de febrero, he ido cambiando, no sé a ciencia cierta en qué y cómo pero me siento distinto, más viejo, más cansado, quizás con más experiencia, con ánimo y angustia. Siento que he estudiado años, compilados en días….
Les informo que escribe un hombre cargado de impurezas, contradictorio en muchos sentidos, con infiernos y cielos, que cada día he intentando rehacerme como una obra de arte en permanente gestación. Mi obra, mi cuerpo, mi estética quizás no sea de su agrado, pero es la única que le puedo presentar con una profunda honestidad, con un ejercicio acrecentado por mostrarme desnudo en esta polis virtual y con un profundo deseo, irracional como todos ellos, que mi palabra pueda ser una cueva, un mar, una pomada y una espada, para la Venezuela de mis odios y alegrías, de mis tristezas y sonrisas… con un deseo irracional de vivir encontrándome, alegremente, con aquél que piensa distinto pero que seamos capaces de sonreír y bailar con rones y salsa, en medio de Baco y Dionisio, con un deseo irracional por construir una sociedad donde la excepción sea el aniquilamiento y el desprecio…
Jonatan Alzuru Aponte
Miércoles 30 de abril de 2014

martes, 29 de abril de 2014

ENTRE LUTO Y P. COMUNISTA



ENTRE EL LUTO Y EL PARTIDO COMUNISTA
El texto de Willy Mckey, “Estamos muertos” ( http://prodavinci.com/blogs/estamos-muertos-por-willy-mckey/ ), me consume en dolor. Jamás imaginé que aquella narración que leí siendo estudiante de bachillerato, como obligación para pasar el examen de literatura, sería la vida de mi país. Años después volví a leer aquél relato donde José Arcadio Segundo relata la guerra civil de Macondo, huelgas, muertos, dolor y aquella versión oficial donde no hay muertos, donde todos vuelven a trabajar en la industria bananera que el asunto había sido por una temporada de lluvia. En mi inocencia juvenil, recuerdo, me parecía fantástico que un hecho tan evidente, pudiese ser contado de dos maneras diametralmente opuesta, me parecía imposible. Creía en los hechos. Leía a Macondo con un espíritu positivista, quizás en el fondo, aún sin saberlo, asumía la premisa de Durkheim, hay que tratar los hechos sociales como cosa y las cosas existen, ocupan un lugar en el espacio, son medibles, verificables, por eso la narración Garciamarqueana, me parecía imposible, tal vez pensaba así.
Años después he comprendido a punta de dolor, en medio de una exacerbación de las angustias, tramado por una carrera para compilar mis pocos conocimientos en el ámbito jurídico político, en una revuelta de biblioteca para comprender en algo mi acontecer, en medio de una voltereta de mi alma, donde los libros danzan un tango gris, como decía Sabato, como una existencia triste que se baila, he comprendido por qué el positivismo es un sólido que se desvanece. Las palabras de Nietzsche se tornan en un horizonte comprensivo, no hay hechos sino interpretaciones. Esa lapidaria formulación es el soporte filosófico de Macondo y la pauta comprensiva de mi país.
Por momento me da vergüenza los políticos, aunque sé por experiencia, la ruda batalla que se libra en el campo de juego y el sentimiento que provoca cuando se leen cosas como las mías… Yo también dije algunas vez, “es muy fácil escribir y no estar en medio del torbellino”, con esa expresión solía descalificar a los que no ejercían la política como su oficio, pero se encargaban de enjuiciarla. El tiempo, el mirarme, el examinarme con las claves de Spinoza y las andaderas de los estoicos y Nietzsche, reiterándome, de qué es capaz mi cuerpo, me ha conducido a considerar la práctica teórica como un ámbito sustancial e inseparable del ejercicio práctico. Todos estamos dentro y fuera del juego.
La coyuntura, el acontecer, obliga estar a la altura. El dolor por las detenciones arbitraria de ancianos, niños y adolescentes, amparados, ahora, por la brutal sentencia del TSJ, convoca a la templanza, a la fortaleza, a la prudencia para combatir toda injusticia y saber cuándo es el momento preciso, para dar un salto cualitativo en las formas y maneras de comportarse en el ámbito público. Nuestro paisaje está teñido de rojo, no por la ideología sino por la sangre de tantos heridos y muertos, casi 50 muertos y más de 2500 detenciones.
La paz no supone un amaneramiento ético, no supone jugar dominó con los responsables de las violaciones de los derechos humanos, mucho menos con aquél poder inmoral que prescribe unas normas que maximizan la arbitrariedad y transforman al hombre, cuya práctica está regida por el imperio de la ley, en un genocida. Venezuela en su conjunto está fuera de juego, porque se debe impugnar al árbitro principal de la contienda, porque se debe desobedecer a quien administra la justicia, entonces, ¿cómo pueden jugar quienes están en la cancha? ¿A cuál norma obedecen?... La terrible jungla del más fuerte se apodera de las lógicas de pensamiento, configurando acciones por doquier. Por eso reina la muerte como la diosa que impone su juego.
En medio de esta comedia de Dante, el Partido Comunista Venezolano, ha levantado su voz para oponerse a la írrita, inconstitucional, ilegal e ilegítima sentencia del Tribunal Supremo del 24 de abril, afirmaron “Nunca, históricamente, el PCV ha sido partidario de que se tenga que solicitar permiso para protestar” (Pedro Eusse, Tal Cual, 29/4/2014: 2) Obviamente, como saben que la ley configura nuevas prácticas para todo gobierno nacional o local, han dicho ¿qué sucederá si se manifiesta en contra de un alcalde de oposición? No lo autorizarán y están obligados a disolver la manifestación… El razonamiento del partido comunista desde la alianza con el gobierno, lo que está denunciando es el carácter profundamente reaccionario y totalitario de la sentencia.
Esto fue expresado explícitamente, también, por el Movimiento Al Socialismo. “El TSJ se extralimita y actúa de acuerdo a la forma tradicional en la que proceden las instituciones en gobiernos autoritarios que practican el terrorismo de estado” (Felipe Mujica, Tal Cual, 29/4/2014: 2) La coincidencia interpretativa de dos partidos políticos que devienen de la tradición de izquierda con miradas distintas sobre el proceso político venezolano, tiene que transformarse en una gran campanada para la dirigencia opositora, para reevaluar las formas y maneras de actuar en la coyuntura.
Se juega torpemente cuando se plantea un esquema de juego y no se hacen variaciones en función de lo que acontece. Lo que muestra ese tipo de práctica es la falta de concentración en el propio juego. Venezuela tiene un luto de 76 día, renovado y acrecentado de forma ininterrumpida… ¿Qué hace falta para comprender? ¿Hasta cuándo la dirigencia opositora seguirá caminando por veredas distintas? El réquiem inunda nuestras venas.

lunes, 28 de abril de 2014

¿Hasta cuándo las muertes?

¿HASTA CUÁNDO LAS MUERTES?
Recién me entero de la noticia de la muerte del Concejal Eliécer Otaiza. Antes que nada levanto mi voz para repudiar tal acto, sea por la razón que sea. El asesinato no tiene justificación de ningún tipo. Quien escribe estudió varias materias doctorales con Otaiza a mediados de los años noventa, cuando él era discípulo del filósofo Luis Castro Leiva, quien le dedicó un libro. Éramos compañeros y seguidores de las clases de dicho filósofo. Me incorporé a la campaña de Chávez, junto a unos compañeros docentes y estudiantes de postgrado de la UCV, entre ellos estaba Otaiza en 1998. Fui su asesor cuando se postuló para la Asamblea Nacional Constituyente y mantuve vínculos políticos hasta agosto del año 2000, cuando me retiré públicamente del gobierno, expresando mi posición en el Programa que dirigía en aquél entonces Orlando Urdaneta en Globovisión, donde relaté, en dos programas consecutivos, las razones de mi renuncia al Ministerio y mi decisión de no apoyar más al Gobierno del entonces Presidente Chávez, teniendo el cargo de Director General de Planificación y Presupuesto del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Desde aquél entonces, lo vi, casualmente, en un par de ocasiones, donde conversamos someramente sobre mi posición política.  
Hoy lamento profundamente su muerte, aunque no compartía absolutamente nada, desde aquella época de su mirada y forma de actuar en el ámbito político hasta ahora. Desde  el viernes Venezuela está atrapada en un espiral de violencia. El viernes asesinaron a un profesor Fernando Sánchez de 42 años de la Universidad de los Llanos Ezequiel Zamora, dictando clases. La Guardia Nacional ha arrestado a niños y adolescentes en edades comprendidas entres los 11 y 17 años, el domingo apareció otro cadáver en el Guaire…  Verdaderamente hay que hacer un alto a la violencia. Estamos entrando en un espiral absurdo, esquizofrénico y terrible de violencia. La sentencia del TSJ de la semana pasada lo que hace es maximizar este espiral de impunidad y violencia destrozando las posibilidades diálogo… porque cualquier gobernante nacional o local que no desconozca y rechace  la sentencia, se hace automáticamente cómplice de una ley que su letra y espíritu conduce a la violación de los derechos humanos, a la violación de los derechos civiles y políticos…
Es terrible, absolutamente terrible, lo que sucede en mi país….
Jonatan Alzuru Aponte
Lunes, 28 de abril de 2014