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jueves, 27 de agosto de 2009

¿INTEGRACIÓN ESCUELA-COMUNIDAD?

Hemos realizado en otros artículos críticas generales a la Ley Orgánica de Educación, la primera es de procedimiento. Algunos artículos coinciden con los de la reforma que se rechazó en el año 2007. Por lo tanto, la aprobación de ellos, sin tener en cuenta tal hecho, es una forma antidemocrática de proceder. La segunda es con respecto al fundamento de la Ley. El soporte filosófico lo fundamenta en una doctrina que a los sumo se encuentra como colcha de retazos a lo largo de una multiplicidad de escritos, eso que llaman doctrina bolivariana. El pensamiento de Rodríguez es más cercano a un republicanismo liberal que a cualquier otro asunto. Aún más, es bastante dudoso teóricamente hablando, apelar a doctrinas del siglo XIX para abordar los retos de una sociedad, en la condición epocal contemporánea, donde las diversas y opuestas personas y comunidades viven algunas interconectadas, participan de la sociedad de la información, con una multiplicidad de diferencias y desigualdades, mientras otras están desconectadas, excluidas y en condiciones de vida premodernas.
La presente reflexión la quisiéramos referir a otro aspecto. La relación Escuela-Comunidad. Obviamente, un aspecto fundamental para un aprendizaje pertinente, en continuidad cultural con la comunidad a la que se pertenece, es con un trabajo pedagógico no limitado a la Escuela sino que ella se transforme en un motor, en un centro dinamizador de cambios sociales y culturales en la comunidad. Donde el docente cumpla no sólo con un rol de trasmisor de información, sino, sobre todo, que cumpla con una labor de facilitador de investigaciones que coadyuven a soluciones prácticas y teóricas que tengan relación con la vida cotidiana del estudiante. Se transforme en un sujeto capaz de generar las condiciones para que las dinámicas al interior del aula posibiliten una práctica de la reflexión crítica de asuntos, ideas, a través del estímulo del diálogo argumentado. Y, a su vez, el docente, a través de los proyectos de aula y plantel, se transforme en un líder social y comunitario. Donde la escuela se configure en un centro de participación socio-cultural de la comunidad.
Tal configuración supone la transformación de un curriculum por objetivo a un diseño educativo a partir de problemas pertinentes, donde el proyecto pedagógico de aula, de plantel y las redes de planteles tenga por objeto darle respuesta a los problemas planteados que dependerán en la mayoría de los casos de contextos diversos, locales, regionales, con atención a las problemáticas glocalizadas. Además, tales proyectos formarían parte de los proyectos comunitarios. El sentido es que se genere una retroalimentación entre la Escuela y la Comunidad.
Grosso modo, dibujamos algunos de los aspectos que configuran la pretensión, la intención, de una política educativa cuya columna vertebral sea la integración de la Escuela con la Comunidad. Compartimos tal horizonte pedagógico. Pensamos que uno de los problemas de las instituciones educativas en Venezuela es la desconexión de la vivencia en el aula con la cotidianidad de los alumnos fuera de la institución escolar. De la información descontextualizada de la comunidad a donde pertenece, sin atención, por supuesto, a la diversidad cultural. Una propuesta educativa que busque la integración escuela-comunidad estaría encaminada a una transformación o reforma importante del sistema educativo.
Ahora bien, las teorías pedagógicas, ideas o normativas no pueden ser pensadas abstractamente. Los consejos comunales, una propuesta interesante de organización social, han sido alimentados y dirigidos desde el gobierno, desvirtuando su propio sentido. El control gubernamental es evidente. Tales organizaciones controladas por el gobierno se transformarán, ahora, en los organismos de contraloría social de las instituciones educativas y peor aún, en las instancias de control de la gestión educativa. He aquí la clave esencial que criticamos. Esto no tiene nada que ver con una propuesta de integración y revela por el contrario, las pretensiones del gobierno de vigilar y castigar. Es la arquitectura del panóptico escolar. Este es el rasgo represor que criticamos.

Jonatan Alzuru Aponte
jalzuru@gmail.com

¿SE DISCUTIÓ LA LEY DE EDUCACIÓN?

La discusión a propósito de la Ley de Educación aprobada en una Jornada Extraordinaria, requiere varios artículos. Lo de extra es por el gran impacto que recibimos todos, al ver a los diputados calentar el asiento hasta la madrugada; sobre todo porque hace nada estaban de vagos. Ellos habían decidido que el ejecutivo hiciera las leyes. Recuerdo a la señora que preside la Asamblea diciendo que lo más democrático era que el líder legislara porque él representaba al pueblo… Esta vez, hicieron algo más elegante (será posible utilizar tal adjetivo…), no fueron leyes habilitantes, sino una orgánica. Las hizo el líder con sus amigos cercanos y les ordenó a los súbditos que simularan debate y aprobaran eso antes del 15 de agosto. Su palabra fue una orden.

Antes de entrar a pensar la Ley, de analizarla, debemos caracterizar lo nada democrático que son los seguidores del Gran Hermano. El estilo a juro de hacer las cosas muestra la actitud farisaica de invitar al diálogo, a la confrontación de ideas, al debate, a participar de forma protagónica, pero si se llega a un consenso distinto a lo propuesto, entonces, no se respeta lo acordado y se hace lo que el Gran Hermano quiere y punto. En definitiva, el talante autoritario del Gran Hermano, su deseo de hacer del estado un cuartel. Delibere, hable, diga, pero haga lo que digo en el momento que lo ordeno. Su estilo al más puro caudillo militar lo exhibe en sus programas televisivos: “Carrizales te ordeno que… antes del…”. Las razones que fundamentan tal apreciación no son por el hecho de la discusión o no de esta Ley… sino por el juego sucio, la trampa, la “viveza criolla” con la que el Gran Hermano conduce al estado.

El 2 de diciembre de 2007, se votó en contra la reforma constitucional propuesta por el máximo líder. Debemos recordar el despliegue informativo del articulado que se quería reformar realizado por el Ejecutivo. Se hicieron foros, campañas a favor y en contra. Hasta el día que el pueblo, el amado pueblo, se expresaba en las urnas Y ese día no se aprobó la reforma. El Presidente salió en todos los medios diciendo que asumía la pequeñísima derrota. Pero en su fuero interno, como luego se demostró, asumió que el retroceso era para agarrar impulso y hacer lo que tenía en proyecto, independiente de la opinión del pueblo.

Por un lado empezó a colar los artículos rechazados por todas las vías posibles y en la misma medida empezó a sostener que la derrota fue producto de una manipulación mediática. Su pueblo amado no votó consciente, los medios le pervirtieron el cerebro y como él es el garante de la Salud Pública y sabe que los enfermos mentales no toman decisiones racionales, entonces, actuó como lo hace un Gran Hermano, hace lo correcto.

Una evidencia palpable es la Ley Orgánica de Educación. El artículo 109 de la reforma rechazada en el 2007, por ejemplo, donde se garantizaba el voto paritario de los empleados, obreros, estudiantes y docentes para la elección de las autoridades universitarias, se colocó en la Ley aprobada dentro del parágrafo referido al subsistema de educación universitaria en su artículo 34 o la decisión de ampliar la comunidad educativa a los Consejos Comunales u otra organización comunitaria. ¿Acaso es esto democrático, protagónico, participativo?

Imagino que los inteligentes que siguen la voz del líder se sienten orgullosos de ganarle una pelea a los que ellos entienden como opositores; sin percatarse que están entrando en una maraña donde ellos caerán también, cuando disientan de alguna política del Gran Hermano.

El consenso, el sentir común, es el sentir con el presidente. Ese sentir con el Gran Hermano se mantiene hasta tanto los actores se identifiquen y actúen en conformidad con el horizonte que desea el líder, de lo contrario, serán traidores a la patria, traidores de la revolución, traidores a la historia. Este es el mayor escollo, el problema más serio de la política actual, no sólo para los opositores, no sólo para aquellos que andan en este país como que aquí no pasa nada, sino para sus seguidores, para los perros fieles, ellos serán víctima de sus propios procedimientos.

Jonatan Alzuru Aponte

Jalzuru@gmail.com